La lluvia obliga a aliviar el agua del embalse de O Con

Las continuas precipitaciones registradas en la ría de Arousa durante el último mes y medio ha permitido que el embalse de Castroagudín esté prácticamente lleno. Durante todo el mes de enero, Augas de Galicia registró un nivel de ocupación que apenas ha variado un punto, oscilando entre el 86,5% y el 87,5%. Esto se debe a que la entidad regula los niveles para evitar desbordamientos, manteniendo la ocupación en un porcentaje óptimo.

 

lluvia-obliga-1El embalse de Castroagudín está prácticamente lleno. / Iñaki Abella

 

La razón de esta necesidad de regular con frecuencia el embalse del nacimiento de O Con es que es el más pequeño de Galicia. Actualmente almacena 0,22 hectómetros cúbicos de agua (el tope está en 0,26), una cantidad que, en tiempos de escasas precipitaciones es insuficiente. No obstante, Augas de Galicia controla esta situación echando mano del embalse del río Umia en Caldas de Reis.

Precisamente el verano pasado, la escasa ocupación que registró la central de Castroagudín, llegando al 20% en agosto, obligó a hacer uso para abastecer al municipio vilagarciano de la captación del Umia.

El embalse de Castroagudín cuenta con un aliviadero para regular el nivel de agua almacenada, que ayer, al igual que en días anteriores, ha estado abierto, garantizando que solo permanezca depositada la cantidad necesaria para asegurar el abastecimiento de la ciudad.

La ocupación del 86,5% registrada el pasado lunes es habitual en estas fechas, pues, a poco que la lluvia haga acto de presencia moderadamente, un embalse tan reducido como el vilagarciano tendrá suficientes recursos hídricos como para disponer de un volumen estable.

En lo que respecta al embalse de Caldas de Reis, que puede almacenar hasta 6,15 hectómetros cúbicos, registra ahora 4,41, o lo que es lo mismo, está al 71,5% de su capacidad total, una muestra más de que las comarcas que abastece disponen por ahora de recursos suficientes para una eventual época de sequía.

Es en verano cuando el consumo de agua en Vilagarcía se dispara lo que, unido a las escasas precipitaciones, hace que el embalse esté bajo mínimos.

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