La juntas de agua marcan la vida de las comunidades en la Sierra

En la casa de Mercedes Paredes el agua no falta. El líquido llega a la parroquia Andignato, del cantón Cevallos (Tungurahua), por las tuberías instaladas en 1998. La mujer, de 46 años, participó con otras 300 personas en 60 mingas para tender los conductos desde las fuentes de Cachahuaico, en las riberas del río Mocha. Fueron 30 kilómetros de abrir zanjas.

 

539e181cdac43Manuel Yacelga trabaja en la Junta de Agua La Victoria, cantón Antonio Ante. En Imbabura hay 243 juntas de agua de riego.

 

En la casa de Mercedes Paredes el agua no falta. El líquido llega a la parroquia Andignato, del cantón Cevallos (Tungurahua), por las tuberías instaladas en 1998. La mujer, de 46 años, participó con otras 300 personas en 60 mingas para tender los conductos desde las fuentes de Cachahuaico, en las riberas del río Mocha.

Fueron 30 kilómetros de abrir, colocar las tuberías y cerrar las zanjas. Se construyeron tanques de distribución y se entregaron los medidores. El proyecto data de 1998, financiado por una ONG suiza, la Prefectura y las mingas.

Luego se creó la Junta de Aguas para administrar este sistema. Esta organización es una de las 210 juntas de agua potable y 110 de riego de Tungurahua, según la Secretaría del Agua (Senagua). 260 000 personas, de los nueve cantones, se benefician de estas.

Las juntas de agua, por su papel en el control y administración de este recurso, son uno de los elementos centrales del proyecto de Ley de Recursos Hídricos, cuyo debate final arrancó la semana pasada en la Asamblea. No hay fecha específica para su aprobación.

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