La guerra del agua

El día que en aquel pueblo, perdido en el tiempo, se enteraron que tenían reservas de agua sólo por un año más, sus habitantes quedaron secos y fríos. Un pesado silencio abrazó los hogares. Sus gobernantes parecían flipados con la noticia. Casi nadie podía creer que algo así esté sucediendo a un pueblo tan próspero y creyente en sus dioses.

 

int-52617La guerra del agua.

 

El día que en aquel pueblo, perdido en el tiempo, se enteraron que tenían reservas de agua sólo por un año más, sus habitantes quedaron secos y fríos. Un pesado silencio abrazó los hogares. Sus gobernantes parecían flipados con la noticia. Casi nadie podía creer que algo así esté sucediendo a un pueblo tan próspero y creyente en sus dioses.

En un arranque de incredulidad, pidieron a los responsables de servicios verificar la información. En 24 horas ratificaron el resultado: al ritmo que se consume hoy el agua, las reservas alcanzarían exactamente para 13 meses.

En los días venideros la desesperación tomó las calles, los bares, las casas. El Gobierno se declaró en emergencia y decidió invertir hasta lo imposible para buscar acuíferos. Paralelamente, el Presidente conformó una Comisión para asumir medidas de urgencia y cuidar las reservas para prolongar su uso al menos por otro año más.

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