Gasoil en vez de agua

Todo comenzó el pasado 5 de octubre, cuando algunos vecinos alertaron al Ayuntamiento de que el agua que salía por el grifo de sus casas era naranja y se advertía un fuerte olor a gasoil. Así empezó la historia accidental del vertido que tiene sin agua desde hace un mes al municipio de Hiendelaencina, un pueblo que no llega a 200 habitantes y que se ha convertido en centro de la polémica del momento.

 

 

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«Después de la alerta de los vecinos, nos pusimos en contacto con Diputación y los responsables de Sanidad en la Junta para dar una solución», relata Mariano Escribano, alcalde de Hiendelaencina. Diputación envió un camión cisterna, que es el que ahora mismo abastece al pueblo. «Pero ahora están bajando las temperaturas y los vecinos, que en su mayoría son gente mayor, tienen que salir a la plaza a por los cubos de agua», explica Escribano. Entre semana la población de Hiendelaencina no llega a 80 personas, aunque aumenta los fines de semana y los puentes. «Es un problema más, porque aquí hay gente que solo viene en vacaciones y tienen las casas cerradas mientras no están», continúa relatando el primer edil.

Se comienzan a efectuar análisis en el agua, y las primeras muestras dan negativo en hidrocarburos. La Junta llega a emitir un comunicado asegurando que el agua del municipio «es apta para el consumo humano», aunque muestras posteriores contradicen los primeros resultados, por lo que se vuelve a prohibir el uso.

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