Flúor en agua potable. Aumenta la preocupación en Chile

Motivados por una serie de estudios y antecedentes que se han dado a conocer sobre los efectos del flúor en la población, y considerando las campañas ciudadanas que han surgido al respecto en varias regiones del país, los diputados DC René Saffi rio y Fuad Chahín ingresaron en mayo de este año, junto a otros parlamentarios de esa bancada, un proyecto de acuerdo que solicita al Ministro de Salud, Jaime Mañalich y a la superintendenta de Servicios Sanitarios, Magaly Espinosa, una acuciosa investigación que informe “ los efectos del fl úor en la salud humana de los habitantes de nuestro país”. Cabe señalar que el Ministerio de Salud en el estudio Análisis de la evidencia publicada sobre efectividad y riesgos de la fluorización del agua potable realizado en 2003, descartó efectos adversos significativos para la salud. Tampoco encontró evidencia signifi cativa en la disminución de caries que apoye los planes de fl uorización de agua potable en el país.

 

 

¡La región del Bio Bío le ganó al flúor!

En 2011 la Corporación para la Regionalización del Bío Bío (Corbíobío), gremios de la salud de Concepción y de la VII Región ganaron en la Corte Suprema un recurso de protección rechazando la fluoración del agua potable. Explicaron las razones científicas y económicas del por qué el agua potable no debe usarse como medio para administrarle medicamentos a la población Entre las razones científi cas esgrimidas, destacan: i) el fl úor en el mundo es considerado un elemento tóxico y contaminante; ii) el Ministerio de Salud chileno tiene el fl úor en el listado de “sustancias tóxicas agudas”; iii) se corre el riesgo de agravar patologías de diabéticos, hipertensos, cardiópatas, nefrópatas, alérgicos, con insufi ciencias hepáticas y de tiroide, que son cerca del 40% de la población; iv) provoca fluorosis dental y, v) aumenta el riesgo de enfermedades. Adicionalmente se esgrimió el elevado costo –USD $ 700.000/año- de fluorizar el agua potable de la región, que fi nalmente pagarían todos los ciudadanos a través de la cuenta del agua, versus los escasos beneficios
esperados.

glass-of-water“Cuando quisieron fluorar aquí, había estudios importantes hechos por científicos de la Universidad de Concepción que mostraban que el daño que provocaba la fluoración del agua potable a las personas que la beben es muy importante (…) Hicimos campañas, hicimos hartas cosas y el Ministerio de Salud no se atrevió a llevar adelante esa instrucción. De hecho, yo conversé con autoridades del ministerio de esa época y ellos se dieron perfectamente cuenta que la opinión pública estaba en contra de esto”, contó Claudio Lapostol, director de Corbíobío.

La lucha contra los fluoruros en el agua potable Es un hecho que casi toda Europa tiene prohibida la flouración del agua. Por ejemplo, en Francia, debido a consideraciones éticas y médicas, hace mucho tiempo que el flúor dejó de estar en la lista de químicos para el tratamiento del agua. Bélgica decidió retirar del mercado productos como tabletas, enjuagues dentales, chicles, comprimidos y gotas con flúor, que aconsejan los dentistas para prevenir las caries y que eran de venta libre en el país, al considerar que su ingestión excesiva puede tener “una influencia negativa sobre la salud”, según consigna un estudio elaborado para la Biblioteca del Congreso Nacional. En otras naciones como Alemania, Holanda, Japón, Noruega, Suecia, también tienen considerado como ilegal la presencia del flúor en el agua potable.

Pero Chile insiste en mantenerlo, aun cuando las experiencias foráneas debiesen significar ejemplos a seguir. Y es ahí donde nacen las dudas. Primero, la obstinación de meter, a la fuerza, una sustancia altamente tóxica al agua que consumen todos los chilenos. Y segundo, la escasa información que el Ministerio de Salud tiene a disposición de la opinión pública sobre la fluoración. ¿Puede haber intereses de por medio? Claudio Lapostol se aventura más allá.

“Venderle el flúor a un país atontado, que le pague más encima, es el negocio que ellos pueden hacer. Entonces, uno puede decir: ¿hay intereses económicos aquí?, ¿se estarán coimiando? La sospecha es legítima (…) Ellos tienen miedo que nosotros hagamos una campaña más fuerte contando estos problemas, contando el costo, de cómo botan los recursos”.

La única solución real es detener la práctica arcaica de fluorar el agua potable. En Chile organizaciones sociales han comenzado a manifestar su preocupación al respecto. En internet se pueden encontrar páginas de información y campañas ciudadanas que alertan sobre la fluoración en Chile.

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Alerta flúor: http://www.alertafluor.cl/
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