Europa mira hacia los grifos envenenados del País Vasco

El militante ecologista Javier Vázquez ya tiene preparada la maleta. Dentro hay poca ropa y unos cuantos documentos, todos ellos con la palabra maldita: lindano. Esta semana, Vázquez realizará un viaje relámpago a Bruselas para denunciar ante la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo que el agua que llega a las viviendas de miles de vascos está contaminada por esa peligrosa sustancia química, cuyos efectos cancerígenos han sido reconocidos en diversos estudios.

 

1394991158647lindano-detdnPancarta

 

Tal como informó Público hace algunas semanas, Vázquez es uno más de los 100.000 vizcaínos que beben, cocinan y se duchan con agua proveniente del pantano de Oiola, un punto de captación que ha registrado diversos episodios de contaminación por lindano. El tema cobra especial gravedad en la localidad de Barakaldo, donde toda la población se abastece por medio de dicho embalse. También existe preocupación en el vecino pueblo de Sestao, ya que al menos uno de sus principales barrios, conocido por el nombre de Kueto, también recibiría agua de ese pantano, perteneciente al ayuntamiento baracaldés.

Durante el mes enero volvió a entrar lindano al pantano, tal como ya había ocurrido en febrero, noviembre y diciembre del año pasado”, señala Vázquez a Público. Sus acusaciones se amparan en las analíticas de la Agencia Vasca del Agua, un organismo que —según denuncia el ecologista— le resta importancia al asunto. “Ni siquiera se están realizando estudios del sedimento y la biota, tal como marca la normativa desde 2012”, sostiene. Paradójicamente, la Diputación Foral de Bizkaia prohíbe la pesca en dicho embalse, aunque se permite extraer agua para consumo humano.

Leer artículo completo en diario PÚBLICO