En mi casa el agua cae del cielo

En 2011 cayeron de media en España 578 litros de lluvia por metro cuadrado, según la Agencia Estatal de Meteorología. Aunque esta cifra varía muchísimo según la región, en casi todo el país pasa lo mismo: el agua que cae sobre las zonas pobladas acaba en cañerías y canalones y termina en el alcantarillado, perdiéndose para el consumo humano.

 

1389800516_722426_1389807934_noticia_normalUna gota de lluvia/ CLAUDIO ÁLVAREZ

 

Ese desperdicio contrasta con la cada vez más acentuada tendencia a nivel mundial de buscar formas de garantizar la llamada “seguridad hídrica”, es decir, que todos tengan qué beber, con qué lavarse y con qué regar los cultivos. Según un informe de ONU-Hábitat, el programa de Naciones Unidas para los asentamientos humanos, la recogida de lluvia es la “respuesta a largo plazo a los problemas de escasez de agua”.

No es por falta de tradición. En el campo español los aljibes de agua de lluvia han sido durante siglos una de las fuentes fundamentales para obtener el preciado líquido, tanto para el riego como para el consumo humano. Pero en las ciudades, hasta ahora, ha pesado más el sentido práctico. “En España llueve poco, y de forma concentrada en pocos meses”, señala Jaime Santa Cruz, profesor en el departamento de Tecnología de la Edificación de la Universidad Politécnica de Madrid, “y eso obligaría a construir grandes depósitos”.

Un problema adicional es que la contaminación atmosférica reduce la calidad y, lo que es más importante, la potabilidad del agua de lluvia. Pero, aunque no sea lo suficientemente bueno para beber, el líquido caído del cielo puede usarse para llenar los inodoros, regar o, incluso, lavar la ropa.

¿Pero cuánto ahorro supone aprovechar el agua de lluvia? Un estudio encabezado por Santa Cruz afirma que un bloque residencial de cinco plantas y 20 viviendas, con un tejado de 800 metros cuadrados, puede captar 10,5 metros cúbicos por vivienda y año —un 7,5% del consumo promedio anual del edificio— aun en un año relativamente seco. Al actual precio medio del agua en España, esa cifra representa un ahorro de 16 euros por familia y año.

Que el ahorro potencial sea menor que en otros países europeos donde cada vez se implanta más este sistema — como Alemania— se debe a que en España “el modelo de construcción dominante es en altura”, apunta Santa Cruz, “lo que hace que se recoja muy poca agua de lluvia por vivienda”. Sólo un 35,1% de los españoles vive en viviendas unifamiliares, mayoritariamente en chalets pareados. Es el tercer menor porcentaje de la UE, tras Letonia y Estonia. Son precisamente esta clase de edificios los que le pueden sacar más partido al agua de lluvia.

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