El hombre que cosecha agua

“La primera vez que sembré un árbol fue a los doce años”, dice Eduardo Vigil mientras señala un área verde de la Reserva Forestal Niscagua, un paraíso natural que fundó hace algunos años. Recuerda que sus padres le regalaron una manzana de la propiedad que tenían en la Carretera Masaya y él para darle utilidad decidió sembrar árboles de caoba.

 

03483a0c40d034d5b5816089f1acad8fEduardo Vigil decidió aplicar un proyecto novedoso de riego para sembrar miles de árboles en su reserva natural.

 

“La primera vez que sembré un árbol fue a los doce años”, dice Eduardo Vigil mientras señala un área verde de la Reserva Forestal Niscagua, un paraíso natural que fundó hace algunos años. Recuerda que sus padres le regalaron una manzana de la propiedad que tenían en la Carretera Masaya y él para darle utilidad decidió sembrar árboles de caoba. Cree que desde esa edad obtuvo conciencia de la importancia de preservar los recursos naturales y “dejar de pensar en el corto plazo”.

Hace unos años, cuando se jubiló, decidió dedicarse a cumplir su sueño de vivir ecológicamente amigable con su entorno. Por eso adquirió una propiedad en la comunidad La Gloria, cercana a su casa de verano ubicada entre El Velero y El Tránsito.

El suelo de esa propiedad era árido, pues se encuentra en una de las zonas más secas del país, donde predominan terrenos arcillosos con poca vegetación, sobre todo en época de verano.

Sin embargo, Vigil se imaginó que podía darle “un toque verde” buscando la manera de hacer crecer vegetación en las 65 manzanas que conforman esa propiedad.

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