El agua sobra pero falta en Venezuela

Los habitantes de Venezuela soportan el racionamiento del servicio de agua potable, y en algunas zonas una pésima calidad del líquido, pese a que este territorio es bañado por 520 ríos de gran longitud. Uno de ellos es el tercero más caudaloso del mundo, después del Amazonas y el Congo, con centenares de afluentes en su cuenca.

 

Foto1-Veneuzuela-Amazonas-Oct-2013-205-629x353Río Cuao, uno de los caudalosos afluentes del Orinoco medio.

 

Los habitantes de Venezuela soportan el racionamiento del servicio de agua potable, y en algunas zonas una pésima calidad del líquido, pese a que este territorio es bañado por 520 ríos de gran longitud.

Uno de ellos, al que Julio Verne llamó “soberbio Orinoco”, es el tercero más caudaloso del mundo, después del Amazonas y el Congo, con centenares de afluentes en una cuenca de casi un millón de kilómetros cuadrados que desemboca en el océano Atlántico.

“Desde 2011 los grifos están casi siempre secos. Aquí las familias ponemos cada una unos 1.000 bolívares mensuales (20 dólares, la cuarta parte del salario mínimo) para pagar (camiones) cisternas que nos traen agua”, contó a Tierramérica la comerciante informal Dulce Hernández, de Carayaca, poblado del litoral caribeño al noroeste de Caracas.

El mecánico Luis Mejía, residente en Maca, un barrio pobre del este caraqueño, también se queja porque “sobrevivimos con camiones de agua que nos mandan las alcaldías y estamos bajo la doble amenaza de que padecemos sed, pero si llueve de repente se nos puede desbordar el río” Guaire, que cruza Caracas y a cuya vera creció la barriada.

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