El coste del servicio de la nueva potabilizadora de Villaralbo obligará a subir la tasa del agua

Hasta ahora los villaralbinos están pagando un canon fijo de tres euros al trimestre más la tarifa por el consumo que se aplica en tres tramos diferentes. El tramo más bajo es de 28 céntimos metro cúbico, precio que se incrementa en el segundo y tercer tramos en función de que se exceda de una cantidad de agua consumida.

 

coste-servicioEl gerente de Zamoragua explica el funcionamiento de la planta depuradora ante Maíllo durante su inauguración.

 

Los nuevos precios de la luz, con una subida del 8% desde el año 2012 ha disparado el consumo eléctrico en la nueva potabilizadora que abastece de agua potable a los vecinos de Villaralbo. Ante esta situación el Ayuntamiento de Villaralbo ha encargado un estudio de viabilidad profundo antes de aplicar la nueva tasa del agua que sin duda encarecerá el recibo para los vecinos en uno de los pueblos donde actualmente más barata se cobra el agua de la comarca. De hecho, hasta ahora los villaralbinos están pagando un canon fijo de tres euros al trimestre más la tarifa por el consumo que se aplica en tres tramos diferentes. El tramo más bajo es de 28 céntimos metro cúbico, precio que se incrementa en el segundo y tercer tramos en función de que se exceda de una cantidad de agua consumida.

«Al consumo eléctrico hay que añadir también lo que supone el coste del bombeo, la limpieza o los filtros», apunta el alcalde de la localidad, Miguel Martín. El estudio lo está realizando la propia empresa encargada de la instalación de la depuradora, Zamoragua, haciendo un seguimiento pormenorizado de los gastos por contador, filtros y en general la totalidad de los costes que conlleva el funcionamiento de la depuración, datos que servirán para redactar la ordenanza reguladora de la tasa del agua.

Villaralbo fue uno de los primeros pueblos, junto con Entrala, que logró encontrar una solución al problema de contaminación surgido en el agua potable. Esta localidad tuvo la precaución de realizar sondeos previos antes de aventurarse a abrir un nuevo pozo, pruebas que dieron como resultado la presencia de contaminantes en el subsuelo. Cerrada la posibilidad de un nuevo pozo, el Ayuntamiento estudió varias alternativas de depuración, optando al final por la ósmosis inversa, cuya principal ventaja es que soluciona el problema definitivamente y cuyo inconveniente es el alto coste de mantenimiento, al menos en relación al abastecimiento tradicional.

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