¿Conoces la historia del Yachachiq del Agua?

El yachachiq Édgar Chipana dice que los hombres antiguos llenaban de agua los surcos de los cultivos para protegerlos del frío. “Decían que la helada llega con sed”, explica. Si no mantenían los campos húmedos, la siembra se perdía. Muchos siglos después, esta tragedia agrícola ocurre en muchos pueblos andinos en temporada seca.

 

Conoce la historia del Yachachiq del Agua.

 

El yachachiq Édgar Chipana dice que los hombres antiguos llenaban de agua los surcos de los cultivos para protegerlos del frío. “Decían que la helada llega con sed”, explica. Si no mantenían los campos húmedos, la siembra se perdía. Muchos siglos después, esta tragedia agrícola ocurre en muchos pueblos andinos en temporada seca. Pero no en los dominios del yachachiq Édgar.

Gracias a su sabiduría, las aguas de la laguna Osloqocha se reservan para la temporada seca. Osloqocha es un espejo hermoso a 4.100 metros de altura, cerca de la comunidad de Pomacancha, en Apurímac. Es una tierra de campos hermosos, papas deliciosas y alpaqueros felices. El agua es una necesidad vital.

El tiempo de escasez empieza cada abril, y cuando la laguna se llena gracias a un río de la zona más alta. Llegado el momento, los pobladores abren un dique para empapar la tierra de los alrededores.

Chipana participó en la construcción de ese dique, con tierra y piedras, dentro del Proyecto de Desarrollo Estratégico de los Recursos Naturales (Prodern). Este programa es gestionado por el MINAM y la Cooperación Técnica Belga, y promueve la conservación y el uso sostenible de los recursos en Huancavelica, Ayacucho y Apurímac. Uno de los pilares de trabajo es la formación de yachachiqs.

La “cosecha de agua” mitiga los efectos del cambio climático. En épocas de sequía beneficia a los camélidos domesticados y silvestres como la vicuña. También regula los caudales de las praderas altoandinas. Édgar se encarga de difundir esos beneficios de manera voluntaria y siempre que se requiera. “Nuestro creador nos ha dado mucho y debemos devolverle una parte en este mundo”, dice cogiendo su látigo de alpaquero. Osloqocha siempre ha sido una fuente de vida para los habitantes de la zona. Y lo seguirá siendo.

MINAM Perú