Cazan nubes para calmar la sed de Lima

Andrés Quispe Avalos tiene 17 años y estudia en la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad de San Juan de Lurigancho. Este año, para aprobar un examen, tuvo que analizar un proyecto innovador capaz de mejorar la calidad de vida de las personas. Durante semanas, Andrés subió la cima del cerro de Villa María del Triunfo, donde se encuentra la casa en la que vive con su familia.

 

IMAGEN-15083038-2Un sistema de mallas permite recoger la niebla y obtener hasta 350 litros de agua diarios.

 

Andrés Quispe Avalos tiene 17 años y estudia en la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad de San Juan de Lurigancho, un municipio a las afueras de Lima (Perú). Este año, para aprobar un examen, tuvo que analizar un proyecto innovador capaz de mejorar la calidad de vida de las personas.

Así que durante semanas, Andrés subió la cima del cerro de Villa María del Triunfo, donde se encuentra la pequeña casa en la que vive con su familia, para estudiar el funcionamiento de los atrapanieblas, las grandes mallas de nailon que permiten a su comunidad recoger la niebla y convertirla en agua para ducharse, irrigar los campos y lavar la ropa.

“Solía ir todos los días, incluso por la noche. Calculé cómo soplaba el viento, la capacidad de recogida de los tanques por hora, y evalué las condiciones climáticas necesarias para un óptimo funcionamiento. Al final llevé una muestra de líquido al laboratorio y demostré que, gracias a un sistema de depuración natural, el agua que acumulamos podría incluso ser bebida”.

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