Aguas revueltas en La Granja

Bajan movidas las aguas en La Granja de San Ildefonso desde que el pasado miércoles el Ayuntamiento de Real Sitio de San Ildefonso la declarase no apta para el consumo. A raíz del bando publicado se ha desatado un carrusel de declaraciones y cruces de acusaciones entre el Consistorio municipal, el alcalde de Segovia, la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) y Patrimonio Nacional que han desembocado en un mar de dudas por parte de los vecinos afectados sobre la potabilidad o no de sus aguas.

 

 

embalse-ponton--644x362Un hombre observa el embalse del Pontón Alto(Segovia)/ABC

 

El origen del problema se encuentra, según los servicios farmacéuticos oficiales, en un «crecimiento anómalo» de algas en el pantano del Pontón Alto, del que se abastece el Real Sitio, que ha ocasionado alteraciones en el color y sabor de la misma. Este municipio anteriormente ‘bebía’ del estanque de los Jardines del Patrimonio Nacional que la sometía a una simple cloración, sin pasar por potabilizadora. Sin embargo, el pasado 20 de septiembre empezó a bombear agua del Pontón Alto, lo que ha derivado en la declaración del agua de La Granja como no apta para consumo humano.

Para frenar el desconcierto general y evitar una alarma social, el alcalde de Segovia, Pedro Arahuetes, decidió cerrar el grifo de las especulaciones y confirmó que el agua de la capital, que también llega del Pontón Alto, sin embargo, sí es potable. Pese al mal sabor y olor que han percatado los segovianos en las últimas fechas, el edil remarcó que el sistema de depuración de la capital «nada tiene que ver con los de La Granja» y que, además, se mezcla desde que se detectaron los problemas con las procedentes del embalse de Puente Alta y los acuíferos de Madrona. Y como no hay dos sin tres, la CHD salió al estrado culpando directamente al Ayuntamiento del Real Sitio de San Ildefonso de que el agua que abastece a la población de La Granja no se puede consumir por no darle «el tratamiento de potabilización adecuado» en la planta de la Atalaya que «para eso se construyó», sentenciaron. La respuesta no se hizo esperar, y el alcalde granjeño, José Luís Vázquez, delvió la pelota al tejado de la CHD asegurando que la estación de tratamiento de agua potable (ETAP) de La Atalaya «ni está terminada ni ha sido recepcionada» y espetó que estos dejaron a La Granja «sin su único medio de abastecimiento».

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