Agua pública o privada, la batalla social que recorre el Viejo Continente

Grecia ha sido el último escenario. Las ciudades de Atenas y Salónica, las más grandes del país, acaban de sumar una victoria a favor de la gestión pública del agua. En tiempos de austeridad económica, de recortes en gasto y privatizaciones, la batalla por el agua del grifo ha convertido Europa en uno de sus tableros más importantes. Mientras las recomendaciones de la troika muestran el camino de la privatización, en países como Portugal, España, Italia y Grecia, los movimientos ciudadanos logran avances en sentido inverso.

 

priviTrabajadores griegos protestan ante el Parlamento de Atenas por las medidas de austeridad

 

La Iniciativa 136 proponía comprar el 40% de las acciones de EYATH, la compañía pública que gestiona el agua y el saneamiento de Salónica. Se denomina ‘Iniciativa 136’ porque esos serían precisamente los euros que pagaría cada persona con contador, logrando así una gestión pública y cooperativa de una empresa eficiente y saneada económicamente (en 2011 obtuvo 20 millones de euros en beneficios). “Si el Gobierno quiere el dinero, aquí estamos nosotros ofreciéndolo”, resume a El Confidencial el presidente del sindicato de agua de la segunda localidad griega, Yiorgos Archotopoulos.

Hubo que recurrir a una consulta popular. Y el pasado 18 de mayo, la ciudadanía helena dio la espalda a la propuesta de privatización defendida por su Ejecutivo, en lo que Archotopoulos califica como “un mensaje político claro”. Finalmente, el Consejo de Estado anunció que el cambio de gestión era ilegal. El resultado se suma al logrado en Atenas también en mayo, cuando la Corte Suprema dictaminó que la conversión de una empresa de agua pública en privada iba en contra de dos artículos de la Constitución, concretamente, de los que hablan de la protección de la salud de la ciudadanía.

¿Agua pública o privada? Los movimientos en uno y otro sentido se están acentuando en los últimos años dentro de la Unión Europea. La ola privatizadora que recorrió América Latina en los años 90 está teniendo su reposición en los países más débiles financieramente del viejo continente. “El agua aún es mayoritariamente pública en Europa, las excepciones son Reino Unido y, cada vez más, España y Portugal”, recuerda a este diario el responsable de comunicación y enlace con el Parlamento Europeo de la Federación Sindical Europea de Servicios Públicos (EPSU, en sus siglas en inglés), Pablo Sánchez.

 

UNA OPORTUNIDAD DE INVERSIÓN
El oro azul, calificado por primera vez como un bien económico en la Conferencia de las Naciones Unidas para el Agua y el Medio Ambiente, celebrada en Dublín en 1992, ha generado a su alrededor un gran mercado que se basa en su escasez. “La desalación y el reciclaje son áreas en las que se prevén importantes progresos. Los derechos de propiedad, la infraestructura y la tecnología ofrecen un atractivo potencial desde el punto de vista de la inversión. El agua generará un creciente número de oportunidades de inversión en el futuro. De hecho, podría convertirse en uno de los grandes argumentos de inversión en el siglo XXI”, recoge un informe de una empresa de fondos de inversión publicado en 2010.

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