Agua potable en peligro para 312.000 habitantes

La vieja canalización que transporta el agua desde el embalse del Añarbe hasta los hogares de San Sebastián y toda su comarca (312.176 habitantes, casi la mitad de la población guipuzcoana) está en las últimas, plagada de fugas y filtraciones que exigen una solución “urgente”, aseguran los técnicos, para evitar el riesgo de sufrir una avería grave y dejar sin agua potable a la capital y otros nueve municipios de su entorno.

 

1404667955_871353_1404668128_noticia_normalUna joven abre el grifo en una fuente de San Sebastián. / JAVIER HERNÁNDEZ

 

El remedio a este problema está contemplado en un proyecto redactado hace 10 años y declarado en 2009 de “interés general” por el Gobierno central. Sin embargo, la obra está aún pendiente de ejecutarse.

El agua que consumen los donostiarras llega a través del llamado canal bajo del Añarbe, una conducción inaugurada por Francisco Franco en 1960, muy deteriorada en la actualidad. Son 11,5 kilómetros de conducción (6,7 kilómetros en túnel) que conducen el agua desde la presa hasta la estación potabilizadora de Petritegi, en Astigarraga, que abastece mediante cuatro ramales a toda la comarca de Donostialdea. “La infraestructura ha experimentado un constante y creciente deterioro, cuya reparación resulta dificultosa, ya que no es posible realizar operaciones de una duración superior a 12 horas porque supondría el desabastecimiento de la red de suministro a los hogares”, asegura en un informe el Ministerio de Medio Ambiente.

La solución pasa por desdoblar la actual conducción: soltar el agua al río Urumea hasta la antigua central hidroeléctrica de Lastaola, hoy en desuso y ubicada 15,7 kilómetros más abajo en Hernani, desde donde se impulsaría el agua a través de una estación de bombeo hasta la estación de tratamiento de agua potable de Petritegi (Astigarraga).

Leer artículo completo en diario EL PAIS