Agua de mala calidad y cortes diarios en Carchi

Isaura Patiño, una de los 1 396 usuarios de la red pública de agua de la ciudad de Mira (Carchi), prefiere hervir el líquido para beberlo. Lo hace así desde febrero, cuando 74 personas del sector de La Portada, en donde vive, estuvieron afectadas con vómito, diarrea y dolor de cabeza. Entre los enfermos había seis familiares de Patiño.

 

Carchi-Gabriel-JosE-Mafla-COMERCIO_ECMIMA20140313_0028_44El abastecimiento de agua de consumo humano, en calidad y en cantidad, aún es un tema pendiente en dos cantones del Carchi. San Gabriel inauguró la planta en diciembre del 2011.

 

Isaura Patiño, una de los 1 396 usuarios de la red pública de agua de la ciudad de Mira (Carchi), prefiere hervir el líquido para beberlo.

Lo hace así desde febrero, cuando 74 personas del sector de La Portada, en donde vive, estuvieron afectadas con vómito, diarrea y dolor de cabeza. Entre los enfermos había seis familiares de Patiño.

Édgar Chacón, inspector de Vigilancia Sanitaria del Subcentro de Salud de Mira, sospecha que el problema surgió porque se habría filtrado agua de riego contaminada hacia el sistema de distribución.

Han pasado 38 días desde el presunto brote gastrointestinal y los resultados de las muestras de agua, que se analizan en los laboratorios del Instituto Izquieta Pérez, aún no llegan.

“El problema es que en el cantón Mira no hay agua potable. Se trata el líquido con cloro. Aunque hay sectores urbanos que solo reciben agua entubada”. Así explica Chacón.

La ciudad de Mira se abastece de cuatro fuentes de agua subterránea y el vecino caserío de La Portada, de dos.

El incidente sanitario permitió descubrir que la planta de El Mirador, construida por el Plan Ecuador, que dispone de un sistema automatizado de cloro gas, no estaba funcionando.

Un técnico de esa institución explicó que aún están en fase de pruebas, antes de la entrega oficial de la infraestructura.

Pero el mes pasado entró en operación. “Mejorar el sistema de agua es una prioridad de ­Mira”, explica el técnico.

Sin embargo, en el Municipio local no existe siquiera una unidad de agua potable.

En la parte alta y media de la ciudad, el agua llega mezclada con un sedimento blanco, parecido a la cal. Eso denuncian los vecinos. Édgar Chacón explica que se trata de un polvo volcánico que viene desde la fuente de Puchués, en el cantón Espejo. Aunque no se han hecho exámenes físicos y químicos, se recomendó suspender esta fuente de abastecimiento.

Otro cantón de Carchi que tiene problemas relacionados con el agua es Montúfar. Ahí en cambio hay déficit de agua.

Aquí, en la ciudad de San Gabriel, los cortes del servicio son permanentes, denuncia Patricio Moreno. Él reside en un inmueble de la calle Bolívar, en el centro de la urbe.

“Hemos pasado hasta cuatro días sin agua. Eso es terrible”.

El alcalde de Montúfar, Juan Acosta, reconoce el inconveniente que afecta a 19 000 habitantes de la zona urbana.

“Tenemos un caudal bajo. Para la red que abastece a la parte alta de San Gabriel disponemos de 1 0 litros por segundo y para la red central y media, de 50”.

Es por ello, explica el Burgomaestre, que deben suspender el servicio en la noche para que se llenen los tanques. Los cortes son hasta de ocho horas.

Otra dificultad es que la red pública de agua potable no tiene válvulas de sectorización. Por eso, cuando hay roturas en la tubería se hacen cortes en toda la ciudad de San Gabriel para reparar el daño.

Acosta, quien fue reelegido en las últimas elecciones, ofreció colocar válvulas que permitirán cortes por sectores. También buscan nuevas fuentes de captación para saciar la sed.

En Huaca el agua llega turbia, según Evelyn Pailacho, vecina del cantón. El alcalde electo, Nilo Reascos, asegura que el problema se desprende de la falta de mantenimiento de los tanques de filtración.

En los cantones Tulcán, Espejo y Bolívar, los sistemas de agua fluyen con normalidad. Según el censo de Vivienda y Población del 2010, del INEC, en Carchi el 71,03% de 51 980 inmuebles dispone de una red pública de agua.

Sin embargo, en Mira, en San Gabriel y en Huaca tener agua abundante y de buena calidad aún es un sueño pendiente.

El Comercio