Agua con sabor a petróleo en Guadalajara

Abren los grifos de sus casas, en la cocina o en la ducha, y se encuentran que en lugar de agua lo que sale es un líquido, entre rojo y anaranjado, con aroma a carburante. Los vecinos de Hiendelaencina, un municipio de apenas 150 habitantes en el norte de Guadalajara, llevan dos semanas sin agua potable.

 

1382199388_0Muestras de agua recogidas por un vecino de Hiendelaencina.

 

El calvario comenzó el pasado 5 de octubre, cuando un vertido accidental de 300 litros de gasóleo en el depósito de agua de un alojamiento rural terminó por extenderse a la red municipal. El distribuidor se equivocó de depósito y, según el Ayuntamiento de la localidad, la presión del gasoil reventó la válvula de conexión con las tuberías del pueblo. Dos semanas después, los vecinos sólo pueden abastecerse a través de un camión cisterna.

La gravedad del suceso ha ido en aumento durante los últimos días, mientras la solución se ha bloqueado ante la falta de entendimiento entre las administraciones. El Ayuntamiento de Hiendelaencina notificó el suceso a la Junta de Castilla-La Mancha después de recibir varias quejas de vecinos alarmados por el olor a gasoil en sus domicilios. Los análisis encargados por la Consejería de Sanidad, hechos en diferentes lugares del municipio, determinaron que no había restos de hidrocarburos en el suministro. El pasado lunes, la Junta difundió una nota de prensa en la que anunciaba con rotundidad que el agua “es apta para el consumo humano”.

El alcalde de la localidad, Mariano Escribano, puso en duda la fiabilidad de esta conclusión ante la persistencia del olor a gasóleo. Encargó cuatro informes a Hydrolab21, una empresa riojana especializada en higiene ambiental, y los resultados han sido concluyentes: el agua continúa registrando altos niveles de contaminación. Dos de las muestras solicitadas registraron “alta presencia de hidrocarburos” y las otras dos rebajaron la detección a un nivel “ligero”.

El primer edil se queja de la falta de colaboración por parte del Gobierno castellano-manchego y de la Diputación alcarreña, que se ha limitado a enviar un fontanero y una cisterna. “Es evidente que los análisis de la Junta eran erróneos porque cualquier vecino puede constatar hoy mismo que el agua sigue oliendo a gasolina”, matiza Escribano a ELMUNDO.es.

La posición del Gobierno que preside María Dolores de Cospedal es que la responsabilidad de asumir el mando de la situación corresponde en exclusiva al Ayuntamiento. Fuentes del Ejecutivo regional recuerdan que, según la ley, “el gestor del abastecimiento, en este caso el Ayuntamiento de Hiendelaencina, está obligado a aplicar un plan de autocontrol” para garantizar la calidad del agua.

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