Los acuíferos, donde se esconde la mitad de nuestra agua

La guerra del agua se ha basado históricamente, al menos en el ámbito político, en los conflictos generados por la gestión de los ríos y especialmente en todo aquello relacionado con los trasvases. Sin embargo, la realidad es que en la Comunitat Valenciana los ríos solo aportan la mitad de los recursos hídricos, el otro 50 por ciento proviene de los acuíferos, grandes desconocidos para la sociedad y olvidados de las Administraciones.

image_content_medium_1147384_20131101220727El pantano de Contreras tenía este aspecto en 2005

 

El catedrático de Hidrogeología de la Universidad Jaime I de Castellón, Ignacio Morell, incide en que a pesar de la importancia que tienen las aguas subterráneas en el suministro habitual del agua, apenas se les presta atención. En la provincia de Castellón la dependencia de los acuíferos asciende a un 75 por ciento, porcentajes que alcanzan el 85 en casos de sequía. De hecho, son las aguas subterráneas las que menos se resienten frente a una época con pocas o escasas lluvias. «Son nuestra reserva estratégica» y como tal, se les incluye en los planes contra la sequía.

Mala gestión

El problema nace en los años 60. Fue cuando los acuíferos comenzaron a explotarse de manera «intensa y desordenada», especialmente aquellos que están situados en la costa.

En estos casos, el bajo nivel en el que ha quedado el acuífero ha provocado la entrada de agua de mar y se han salinizado. Las aguas subterráneas de Vinaròs, Oropesa, Castellón y los de Alicante se encuentran en esta situación.

Otro de los principales problemas de estas masas de agua es la contaminación provocada por la agricultura, bien sea por nitratos o por plaguicidas. Un ejemplo claro son los problemas que está produciendo en el área de La Ribera, donde se ha llegado a prohibir consumir agua del grifo.

En muchas ocasiones, la contaminación ha llegado a tal extremo que se han dejado de explotar, afirma Morell. La recuperación no solo es difícil, sino que además es larga. «Tardan décadas en renovarse».

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