Olivera: “La Guerra del Agua no ha terminado”

A 14 años de la Guerra del Agua que inspiró los cambios sociales y políticos en el país, las tensiones por la administración de las fuentes de agua continúan. Para el dirigente fabril y figura clave de la movilización, Óscar Olivera, a pesar del tiempo transcurrido la problemática del agua sigue y las condiciones para una nueva lucha están dadas.

 

551015_gdLa toma de la empresa Aguas del Tunari, en abril de 2000, por los Guerreros del Agua.

A 14 años de la Guerra del Agua que inspiró los cambios sociales y políticos en el país, las tensiones por la administración de las fuentes de agua continúan. Para el dirigente fabril y figura clave de la movilización, Óscar Olivera, a pesar del tiempo transcurrido la problemática del agua sigue y las condiciones para una nueva lucha están dadas.

Olivera, aseguró que la Guerra del Agua cumplió con los objetivos del momento histórico: defender el agua como un bien público, frenar la privatización, posesionar a Misicuni y fijar tarifas accesibles.

Sin embargo, aún existen temas pendientes. Uno de los primeros puntos en la agenda colectiva es la recuperación del Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Semapa). Expresó que los logros de una administración con control social de la empresa de servicios básicos se desvirtuaron por la corrupción, el manejo político e ineficiente, la falta de administración social y la imposición de tarifas “injustas”.

Olivera criticó duramente las primeras administraciones de Semapa, entre ellas las de Jorge Alvarado. Considera que fueron los obstáculos que impidieron la reconstrucción social de la empresa del agua.

Pero, el mayor problema para que el conflicto por el agua siga latente es la falta de fuentes. Al igual que hace 55 años, los vecinos de la zona sur aún acopian agua para consumo en turriles y baldes. Un turril cuesta entre 5 y 7 bolivianos.

“La situación del agua no ha cambiado”, afirmó. Agregó que el Proyecto Múltiple Misicuni, en el cual los Guerreros del Agua depositaron sus esperanzas, es una “estafa” marcada por la corrupción. Alertó que el Plan Metropolitano también tiene rasgos de privatización pero con rótulo de la administración de las fuentes de agua.

Enfatizó en que este plan replica el intento de privatizar el servicio, como sucedió con Aguas del Tunari y establece la expropiación de los sistemas y fuentes de agua para el Estado, a título del manejo público de los recursos hídricos. Por eso existen todos los elementos para un nuevo conflicto.

Memoria histórica en peligro

El dirigente fabril y parte de la Coordinadora del Agua, Ósar Olivera, una de las tareas más importantes de la actualidad radica en recuperar la memoria histórica de la lucha por el agua en Cochabamba, que se inició el 4 de noviembre de 1999 y concluyó simbólicamente el 11 de abril de 2000.

Olivera enfatizó en que la recuperación de la memoria histórica contribuirá a conocer lo que se hizo en Cochabamba y a establecer lo que se hará. De igual manera, apeló a todos los jóvenes y adolescentes que se movilizaron en primera fila por la demanda a contribuir con ello.

“Devolver a la gente en campañas de información, exposiciones fotográficas en recorrer los colegios y las escuelas contando lo que hicimos los cochabambinos, por qué lo hicimos y qué señal dimos al país y al mundo es un responsabilidad de esas generación que peleó. Si no somos nosotros creo que estamos sepultando la memoria histórica con el presente y futuro”, dijo.

TAREAS PENDIENTES

ÓSCAR OLIVERA, COORDINADORA DEL AGUA

La gente reflexionó

La Guerra del Agua no ha terminado. Formó un espacio donde la gente en las calles, en su vida cotidiana reflexiona sobre lo que hizo y resta hacer. Lo más grave para los políticos es que la gente sabe cómo derrotar las políticas de ceguera, sordera, ineficiencia, corrupción y autoritarismo. Semapa, Misicuni y el Plan Metropolitano están creando las condiciones para ello.

JORGE ALVARADO, PRESIDENTE MISICUNI

Ruptura del modelo

Si bien hemos expulsado a una empresa privatizadora que estaba afectando la economía de los cochabambinos al incrementar las tarifas hasta en un 250 por ciento, la importancia radica en haber expulsado por primera vez en Latinoamérica a una empresa trasnacional y haber perforado el modelo económico neoliberal.

ROBERTO LASERNA, DIRECTOR CERES

Defensa de recursos

El mayor logro de la Guerra del Agua, si es que se puede hablar de alguno, es haber contribuido de manera decisiva a la desinstitucionalización del país porque fue un ejemplo de cómo podía articularse un discurso populista corporativo con una aparente defensa de los recursos naturales y un rechazo al modelo capitalista por lo cual tuvo un éxito político.

Los Tiempos