Marte podría haber sido demasiado frío para albergar agua líquida a largo plazo

La atmósfera de Marte probablemente nunca fue lo suficientemente gruesa como para mantener las temperaturas en la superficie del planeta por encima de cero a largo plazo, según concluye una nueva investigación publicada en Nature Geoscience. Aunque la topografía del planeta indica que el agua líquida tuvo presencia, la evidencia sugiere hechos ocasionales.

 

marte-agua-nasaPosible prueba de la existencia de agua en Marte.

 

La atmósfera de Marte probablemente nunca fue lo suficientemente gruesa como para mantener las temperaturas en la superficie del planeta por encima de cero a largo plazo, según concluye una nueva investigación publicada en Nature Geoscience.

Aunque la topografía del planeta indica que el agua líquida ha inundado Marte en un pasado lejano, la evidencia sugiere cada vez más que esos episodios reflejan hechos ocasionales, y no una fase consistente de habitabilidad para la historia del planeta.

Los signos de agua que ha fluido en Marte incluyen capas de sedimentos que presuntamente han sido establecidas en los lagos antiguos, así como cañones escarpados y tierras bajas, aparentemente esculpidas por las inundaciones masivas. Esto ha llevado a los investigadores a sugerir que el planeta rojo, ahora frío y seco, fue cálido y húmedo en su historia temprana. Pero eso habría requerido una atmósfera mucho más gruesa que la actual, una perspectiva que ahora parece poco probable, dice Edwin Kite, un científico planetario de la Universidad de Princeton en Nueva Jersey.

Kite y sus colegas dicen que la evidencia en contra de la idea de que el antiguo Marte tuvo una gruesa atmósfera durante más de unos pocos miles de años se encuentra en los tamaños de los cráteres del planeta. Si Marte alguna vez hubiera poseído una atmósfera más densa, sostienen, los objetos pequeños se hubieran desintegrado al pasar a través de ella -como lo hacen en la atmósfera de la Tierra, por ejemplo- en vez de sobrevivir casi intactos hasta estrellarse contra la superficie.

Estudio en cráteres

Mediante el uso de imágenes de la Mars Reconnaissance Orbiter, los investigadores catalogaron más de 300 cráteres en un área de 84.000 kilómetros cuadrados, cerca del ecuador del planeta. El 10% de los cráteres definitivos, que no ha cambiado mucho geológicamente en 3.600 millones de años, tenía un diámetro de 50 metros o menos, y más o menos el 10% de las características que se presumen son restos de antiguos cráteres tenían 21 metros de diámetro o menos.

Entonces, el equipo utilizó simulaciones por ordenador de los objetos que han caído sobre Marte , tratando el escenario con una gama de densidades atmosféricas. Debido a que el tamaño de un cráter sería diferente dependiendo del ángulo en el que un objeto llega a la superficie, mirar sólo los diámetros de los hoyos más minúsculos de Marte no podría dar una verdadera idea de la densidad de la antigua atmósfera. Otros factores, como la velocidad del proyectil entrante, afectan el tamaño del cráter, dice Kite. “No es el tamaño de los cráteres más pequeños, sino la distribución del tamaño de toda la población lo que es importante”, señaló.

Según el análisis del equipo, la presión superficial ejercida por la antigua atmósfera marciana era probablemente de no más de 150 veces su valor actual. Eso significa que el espesor de la atmósfera era menos de un tercio de lo que algunos equipos dicen que sería necesario para mantener constantemente la superficie de Marte por encima de cero, dice Sanjoy Som, astrobiólogo del Blue Marble Instituto de Ciencia Espacial en Moffett Field, California.
“Está claro que Marte fue húmedo, pero no es tan claro cómo de cálido era”, añade Som.

La respuesta más probable, según sugieren Kite y sus colegas, es que Marte era intermitentemente caliente. Variaciones regulares en la inclinación de su eje podrían haber calentado el planeta y proporcionado una atmósfera protectora, a veces, afirman. Pero el ambiente también se podría haber engrosado temporalmente por gases de efecto invernadero de la actividad volcánica, o por los gases liberados por los grandes impactos de objetos entrantes. El calor generado por una explosión considerable vaporizó sustancias volátiles en las rocas del planeta o en el propio proyectil.

Cualquiera de los dos últimos escenarios podrían haber engrosado la atmósfera durante décadas o siglos, dice Head. “Eso es tiempo suficiente para obtener los cauces secos de Marte”, señala.

El Economista