Los humedales en Santander mueren de sed

La contaminación y la falta de acueductos en municipios y corregimientos aledaños a los ríos Lebrija y Magdalena, la minería ilegal, la ganadería, el cambio climático y la falta de reforestación serían los principales enemigos de estos espejos de agua en la región, también conocidos como humedales.

 

web_imagen_humeda_big_tpLos humedales en Santander mueren de sed.

 

La contaminación y la falta de acueductos en municipios y corregimientos aledaños a los ríos Lebrija y Magdalena, la minería ilegal, la ganadería, el cambio climático y la falta de reforestación serían los principales enemigos de estos espejos de agua en la región, también conocidos como humedales.

La Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, Cdmb, reveló que la mayoría de estas concentraciones de agua, fundamentales para la pesca; la agricultura del arroz, la yuca y el fríjol y la conservación de especies animales y vegetales han reducido su caudal en un 30% y 50%, en especial, en el complejo de humedales de la ciénaga Papayal, en Rionegro, y el humedal El Pantano, ubicado entre los municipios de Girón y Lebrija.

En 2013, la Personería de Barrancabermeja también lanzó un llamado a las autoridades ambientales y administrativas del Puerto Petrolero, debido al alto nivel de contaminación de los humedales o ciénagas de esta zona, las cuales cubren un sector que supera las 1.044 hectáreas.

Nada distinto ocurre en el resto del país, ya que según el Ideam y el Instituto Alexander Von Humboldt, se hace urgente la protección de más de 12 millones de hectáreas que existen en la geografía nacional, para garantizar la conservación de estos ecosistemas, pues así como sus aguas abastecen a las poblaciones y atraen toda clase de especies, también ayudan en la formación del suelo y a reciclar nutrientes.

En la alta montaña

Las lagunas – turberas de la zona del páramo de Santurbán también se ven amenazadas. Más allá del tema de la conservación del agua, como asegura el ingeniero ambiental José Luis Ayuzo de la Cdmb, poco se piensa en el suelo.

Un informe sobre humedales revelado por esta institución señala que las turberas o esponjas de páramo son una capa gruesa de superficie, donde el agua es adherida. “Allí se va filtrando y liberando poco a poco el líquido, formando hilos de agua, quebradas y finalmente ríos”.

“Es aconsejable que los suelos asociados a estos cuerpos de agua sean conservados en lo posible, con coberturas vegetales propias del páramo, herbáceas y matorral nativo, orientándose su manejo a la protección y conservación de las fuentes hídricas”, aseguran los expertos.

A esto se asocian las poblaciones de aves, anfibios y mamíferos, animales como la marmosa, el guache, la danta, la guagua, el leopardo y los venados.

Preocupación en Papayal

Estos espejos de agua, localizados en la zona baja del municipio de Rionegro, reguladora del recurso hídrico del río Lebrija, es una de las más amenazadas, en especial, por la mano del hombre.

Si bien es cierto que el fuerte verano tiene secas varias hectáreas de este humedal, la ganadería también ha causado estragos.

“Los propietarios de las tierras aledañas a humedales como estos no tienen autonomía sobre ellos. No obstante, el problema radica en que muchos no permiten que se reforeste, porque esto les ocupa más espacio y no pueden introducir más ganado”, explica el ingeniero José Luis Ayuzo.

La comunidad del corregimiento San Rafael de Lebrija también expresa preocupación, especialmente porque viven de la pesca. “No contamos con un sistema de alcantarillado y las aguas negras están llegando a los humedales. Necesitamos una solución a este problema”, expresa uno de los líderes comunales de la población.

La corporación decretó esta zona como Distrito Regional de Manejo Integrado desde 2010. El objetivo de esta declaratoria es “regular y ordenar el uso del suelo y de los recursos naturales del área, como abastecedor del recurso hídrico y demás bienes y servicios ambientales”.

No obstante, se deberían hacer monitoreos constantes para analizar por qué se ha reducido en un 30%. “A veces ocurre que les han recortado fuentes hídricas como los caños, la cuales los alimentan”, añade Dairo Castro Flórez, subdirector de gestión ambiental rural de la Cdmb.

Pantano seco

El humedal El Pantano, reconocida como una de las despensas agropecuarias más importantes del área metropolitana, enfrenta su propio drama: la sequía.

Este lugar, donde se cultivan productos como la mandarina, el limón Tahití, el tomate, la habichuela, el pimentón, la piña, el aguacate y la guayaba pera, y donde se da la ganadería y avicultura que en su mayoría abastece a los mercados de Bucaramanga y Cúcuta ha reducido su caudal en un 50%, según expertos.

Desde 2010 la Corporación, buscando proteger el suelo y el recurso hídrico de este espejo de agua, lo declaró zona de Distrito de Manejo Integrado de Recursos Naturales.

La zona es protegida por programas y proyectos de protección, conservación, preservación, restauración y producción, pero la amenaza del hombre es grande.

“Está siendo secado a la fuerza para la siembra y el pastoreo de ganado. Lo que preocupa es que también abastece de agua a la población. Su sequía sería todo un desastre ambiental”, agrega Castro Flórez.

A pesar de que El Pantano es reconocido como una zona turística por su belleza natural, la zona no es la misma. Hace 30 años, el espejo de agua alcanzaban las 40 hectáreas. Hoy no supera las 10 hectáreas.

A seguir el ejemplo

En Villavicencio, Cormacarena adelanta un trabajo con estudiantes de colegio. Se ha dado a la tarea de crear redes estudiantiles que, en compañía de líderes de Juntas de Acción Comunal, trabajan en la recuperación de humedales. La idea de esta corporación es vincular a las universidades, para que adopten un humedal y desarrollen investigación.

En Huila, la Corporación Autónoma del Alto Magdalena desarrolla actividades con los profesores de colegios, de las materias de biología y sociales, orientadas en la organización de actividades que preserven estas zonas.

El ecosistema ubicado en la localidad de Bosa, en Bogotá, llamado La Isla, fue decretado como un nuevo humedal. La Alcaldía trabaja en la recuperación de estos lugares y ha logrado que de las 680 hectáreas que existían hace dos años, hoy se cuente con 970.hectáreas.

Vanguardia