El balance de agua y hielo en planetas de tipo terrestre pero con día y noche perpetuos

Alrededor del 75 por ciento de todas las estrellas en nuestra galaxia son enanas rojas del tipo M. Las estrellas de esta clase duran mucho tiempo (potencialmente, decenas de miles de millones de años) y son bastante estables. Como las enanas rojas emiten mucho menos calor que las estrellas como el Sol, tienen su zona orbital habitable mucho más cerca de ellas que en el caso del Sol.

 

img_23345Recreación artística de un planeta en órbita a una estrella enana roja.

 

Alrededor del 75 por ciento de todas las estrellas en nuestra galaxia son enanas rojas del tipo M. Las estrellas de esta clase duran mucho tiempo (potencialmente, decenas de miles de millones de años) y son bastante estables.

Como las enanas rojas emiten mucho menos calor que las estrellas como el Sol, tienen su zona orbital habitable mucho más cerca de ellas que en el caso del Sol. La “zona orbital habitable” es la franja alrededor de una estrella donde el calor de esta permite la existencia de agua líquida en la superficie de un eventual planeta.

Esa cercanía tan notable de un planeta de tipo terrestre a su estrella puede dificultar la aparición o conservación de condiciones adecuadas de habitabilidad. La gravedad de la estrella tan cercana provoca en el planeta que su rotación se adapte de tal modo a su movimiento de traslación que siempre presenta la misma cara a su estrella, mientras que el otro lado está sumido en una oscuridad perpetua, lo que puede acarrear una regulación térmica insuficiente para mantener condiciones aceptables de habitabilidad salvo en zonas muy pequeñas del planeta.

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