Agua, los conflictos por venir

El agua es ya una de las principales fuentes de conflicto en el país. No sólo es un bien escaso, sino que sus formas de regulación han quedado completamente rebasadas para el tamaño de los conflictos que plantea. Si no lo tienen aún, el CISEN debería estar preparando un mapa de conflictos: ahí donde haya una construcción habrá un conflicto seguro.

 

masaru-emoto-mensajes-del-aguaAgua, los conflictos por venir (Fuente: Tejedoras de cristal).

 

El agua es ya una de las principales fuentes de conflicto en el país. No sólo es un bien escaso, sino que sus formas de regulación han quedado completamente rebasadas para el tamaño de los conflictos que plantea. Si no lo tienen aún, el CISEN debería estar preparando un mapa de conflictos: ahí donde vayan a construir una presa, desviar un caudal o una empresa pueda contaminar un arroyo, habrá un conflicto seguro.

Cuando decimos que en México el agua es un bien escaso el tema no es menor: Nuestro país es uno de los principales “importadores de agua”, es decir de productos y manufacturas que requieren de grandes cantidades de agua para su elaboración. Un pantalón de mezclilla, por poner un ejemplo, requiere mil 400 litros de agua en su proceso de confección. La suma del agua usada en los bienes y servicios que exportamos frente a los que importamos nos hace uno de los países más deficitarios de agua del mundo. Lo que esto significa en términos de competitividad económica para el país en las próximas décadas, en un mundo donde el costo del agua tenderá a exponencialmente alza, es terrible.

En el siglo XX, en una decisión coherente e inteligente para evitar conflictos regionales, el gobierno federal asumió el poder de decisión sobre los recursos hidráulicos del país. Sin embargo ese modelo de gestión ha quedado absolutamente rebasado por la incapacidad que tiene los organismos federales de entender los procesos locales (con literalmente como elefantes en cristalería). No se trata sólo de una burocratización, en la que los funcionarios toman decisiones desde un escritorio lejano, sino de un choque de intereses, vamos a suponer que igualmente legítimos, entre el campo y la ciudad, cultura y negocio, macroeconomía y microeconomía.

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