Xavier De Pedro: “La riada de Sádaba pudo haberse convertido en una tragedia”

Entrevista a Xavier De Pedro, presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro.

 

 

De Pedro, la pasada semana en la sede de la Confederación. Foto: CHUS MARCHADOR

(elperiodicodearagon) Entrevista a Xavier De Pedro, presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro.

–¿Han cuantificado el balance de daños que competen a su organismo después de las riadas?

–Hemos establecido grupos según la prioridad de las actuaciones. Las más urgentes las hemos calificado de ayudas inmediatas y ahí hemos incluido Castiello de Jaca, Sádaba, el Canal de Bardenas y el de Monegros. También Torla, donde hay un desprendimiento muy importante y tenemos que hacer una actuación inmediata. En una primera valoración estimamos que el importe era de 3,5 millones de euros, pero tras hablar con el alcalde de Torla y la Comisaría de Aguas, hemos incluido unos 400.000 euros más para reparar los destrozos en esta localidad.

–Parece que Castiello de Jaca es la localidad más dañada…

–La actuación que ya hemos iniciado en Castiello es complicada pero era de una prioridad absoluta, porque el cauce se ha desviado hacia el municipio y podía acarrear riesgos. De forma provisional podemos recuperar el cauce original. Es una actuación que se ha hecho con mucha celeridad y que era muy compleja. Habrá una segunda fase que exigirá una consolidación mucho mayor. Además de la desviación del cauce, nos ha preocupado el deslizamiento de la ladera, que ha originado problemas por los efectos de la avenida sobre la ladera. El más llamativo fue el derrumbe de dos casas.

–Han hecho mucho hincapié en la importancia que han tenido las infraestructuras hidráulicas para frenar unas riadas que podían haber sido más graves…

–La obra de la que nos sentimos más orgullosos es la del cauce de alivio del río Arba en su desembocadura al Ebro en Tauste. Ha facilitado la circulación del agua y con una riada superior a las del 2004 y 2007 no hemos tenido las afecciones que hubo aquellos años. También ha sido importante la laminación de avenidas que se ha llevado a cabo por los embalses, especialmente Yesa, que ha registrado entradas de 1.400 metros cúbicos por segundo. Es una cifra altísima y ha evitado daños peores.

–¿Temieron por las vidas humanas?

–Sí, sobre todo porque estas riadas empiezan el viernes por la mañana por un acontecimiento muy repentino e imprevisible desde el punto de vista meteorológico. Se creó una línea de tormentas en las Cinco Villas que cogía como eje a Sádaba y descargó de seis a nueve de la mañana más de 100 litros por metro cuadrado. Esa caída de agua produjo una avenida en Sádaba que si hubiera sido a otra hora con niños en la escuela o no se hubiera tenido la diligencia que se tuvo para desalojar, podríamos hablar ahora de una tragedia. A partir de ese momento fuimos conscientes de que venía una gota fría a Aragón, bloqueada por un anticiclón en el norte de Italia que no la dejaba moverse y que estuvo sobre el centro de la cuenca durante 48 horas. Estuvimos muy preocupados y temimos que se produjeran desgracias personales.

–En la memoria, siempre está la tragedia de Biescas…

–Ese recuerdo trágico nos hace temer más siempre que sucede algo parecido. Y el fenómeno que ocurrió en Sádaba, salvando las distancias, tenía similitudes.

–¿Cómo se vivieron esos momentos en la confederación?

–Es en estos casos cuando la confederación tiene que dar la medida de su capacidad de gestión. El viernes por la mañana constituimos la comisión permanente de avenidas, formada por los principales responsables de la CHE y estuvo hasta el lunes por la mañana, que dimos por cerrado el proceso y entonces trabajamos a otro ritmo. El Sistema Automático de Información Hidrológica es uno de los éxitos de la CHE. Da información en tiempo real las 24 horas y es vital para planificar operativos.

–¿Ha funcionado la colaboración institucional?

–Ha sido ejemplar, en permanente contacto con la DGA, la presidenta y los alcaldes de los pueblos afectados.

–¿Hay muchos daños en campos de cultivo?

–La laminación ha evitado que hubiera daños mayores, pero sí ha habido afecciones en campos que los afectados tendrán que evaluar y pedirán ayudas. Me consta que tanto la delegación del Gobierno como la DGA van a ser sensibles a estos problemas.

–Además del norte, ¿dónde ha habido más problemas?

–Valoramos otras actuaciones urgentes en Villanúa, Canfranc o Panticosa, que han sido especialmente castigados. También me he reunido en la Hoya de Huesca, donde muchos municipios han sufrido daños. Nos trasladarán los desperfectos en los cauces de los ríos, afluentes y barrancos y haremos un tratamiento específico a todos los planteamientos que hagan.

–En Zaragoza se desbordó el Gállego y ya se ha vuelto a reclamar Biscarrués porque lo habría evitado, pero es una obra que muchos sectores critican.

–Cierto es que si hubiera estado Biscarrués, no se habría producido esta considerable crecida de Zuera a Zaragoza. Hay que resaltar la función imprescindible de los embalses, que no solo cumplen la de almacenar agua sino también la de laminar avenidas y prevenir riesgos. Por ello, en la cuenca debemos ser más positivos en relación con los embalses porque producen efectos beneficiosos en una cuenca árida con fenómenos extremos. Evidentemente, haciéndolos compatibles con el medio ambiente y con la construcción más racional posible. El proyecto de Biscarrués y Almudévar satisface todas las exigencias ambientales y no crea problemas.

 

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