Un paseo por el despilfarro Gran Canaria da cobijo a una veintena de grandes equipamientos inacabados con un coste superior a los 274 millones de euros

Repartidos por la mayor parte de la Isla, decenas de infraestructuras a medio hacer que han sido víctimas del abandono o el vandalismo y equipamientos con escasísimo uso asoman como crueles testigos de la mala gestión económica de la que han hecho gala en los últimos años las administraciones. Desde un auditorio millonario del que sólo luce su esqueleto a dos imponentes desaladoras que no han despachado ni una gota de agua, el catálogo, con una factura superior a los 274 millones de euros, daría tanto para sonrojar a más de uno como para pagar toda la deuda del Ayuntamiento de Telde

 

 

ANTONIO JOSÉ FERNÁNDEZ
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

(laprovincia) En algunos casos, lucen como auténticas muestras del disparate; en otros, la mala suerte y la consabida crisis se han cebado con ellas. Más de una veintena de grandes infraestructuras y equipamientos se yerguen sin vida ni actividad alguna sobre la superficie de la isla de Gran Canaria. El recuento hecho por este periódico cifra la inversión efectuada en ellos en 274,6 millones de euros, pero es que para acabarlos tal como fueron concebidos harían falta otros 72,4. El repaso pormenorizado sobre todos y cada uno de ellos podría resumirse como una sonrojante ruta del despilfarro de la que todas las administraciones, en mayor o menor medida, han participado.

En Las Palmas de Gran Canaria, el Estadio de Gran Canaria, la planta de biogás y la antigua desaladora Las Palmas-Telde encabezan una lista en la que también se encuentran un grupo de obras menores ejecutadas con cargo al Plan Feile, por un importe de 18 millones de euros, y que sencillamente no se encuentran operativas.

El coliseo de la Unión Deportiva Las Palmas es el paradigma de los sueños de grandeza. La instalación se presupuestó en su momento en 2.500 millones de las antiguas pesetas y ya se han gastado en él más de 90 millones… de euros. No está acabado, y encima el tiempo ha demostrado que la colocación de una pista de atletismo fue un desatino. Tan sólo ha acogido una prueba deportiva. Ahora se habla de invertir en él otros 2,4 para acercar el público al césped, pero culminarlo del todo provocaría un desembolso de unos 30.

La planta de biogás en Salto del Negro tampoco se escapa. Está acabada desde 2007, y también desde ese año está parada. Las dos fases de la infraestructura fueron construidas por sistemas diferentes y ahora hay que conectarlas. A los 30 millones ya ejecutados habrá que añadir 2,5 más.

Otro proyecto que acabó en pufo fue la antigua desaladora Las Palmas-Telde, en Piedra Santa, que motivó un desembolso de 50 millones y nunca ha producido ni una gota de agua. Cuando concluyó su construcción, alguien cayó en la cuenta de que salía más caro arrancarla que dejarla como ejemplo de fiasco hidráulico. Hasta se ha dicho de venderla como chatarra.

En Telde el panorama es casi peor, si no más. En Jinámar se gastaron 1,2 millones en construir un centro de menores y de mayores que no se estrenó por falta de recursos humanos y materiales. Los vándalos hicieron de las suyas y arrasaron con buena parte del cableado eléctrico, los falsos techos, los marcos de las puertas y ventanas… El Ayuntamiento, que reconoce no tener un céntimo con qué darle uso, ha tenido que quitar lo poco que se ha salvado del saqueo y tapiar con bloques el inmueble, costeado con fondos del Feile. Ahora confía en que Aldeas Infantiles pueda gestionar el recinto.

En la costa, la delicada situación de Hoteles Escuela de Canarias (Hecansa) sigue pasando factura al restaurante escuela, al cual persigue una maldición casi desde que se inició su construcción (1997). Tras equivocarse de solar y descartarse varios proyectos, el recinto se vino a inaugurar con Paco Valido como alcalde (2003-2006). Su explotación se le otorgó a una empresa privada, pero esta terminó desistiendo y comenzó así una sucesión de aperturas y cierres intermitentes con cursos de formación de por medio. Hace ya más de un año y medio que está clausurado pese a que la Consejería de Turismo del Gobierno canario se gastó en él casi 900.000 euros.

Doce fueron los millones que la administración central destinó a la planta desaladora Telde II. Está lista desde hace más de un año, pero no da agua porque los seis pozos que se habilitaron para captar líquido, con sus 70 metros de profundidad, se han quedado cortos. Solución: seguir perforando. El Cabildo ha dicho que aporta medio millón de euros a la causa.

En el casco, el paradigma de obra inacabada e inabarcable con la situación actual es el Palacio de la Cultura, en el que se han gastado unos 15 millones, pero que requiere de al menos otros 20. Los cambios de color en el gobierno de Telde y la crisis han motivado que en la ciudad de los faycanes ven ya inviable la apertura de una infraestructura cuya primera piedra se puso hace ya más de 12 años.

Justo a sus pies sigue también cerrado y a medio hacer el parquin subterráneo de San Gregorio, con capacidad para 1.028 plazas y que debería colmatarse sobre un solar municipal de 10.000 metros. La concesión a una empresa que quebró supuso su particular vía crucis. La mitad del aparcamiento abrió durante el mandato de Valido, pero luego se precintó al incumplir normas de seguridad básicas.

A escasos 500 metros de este se alza majestuoso el viaducto colgante de San Gregorio. Este arco, gemelo al puente de El Rincón, costó la friolera de seis millones de euros y protagonizó un expediente plagado de todo tipo de inconvenientes. El más llamativo, y también el más perceptible, es que a día de hoy su tablero está abierto al tráfico, pero sólo parcialmente. Y eso porque en uno de sus cuatro carriles sigue, inmutable, toda una torreta de luz que se quedó en medio del asfalto, a la espera de que una expropiación se la llevase por delante. El ejercicio, a priori simple, resulta harto complejo por la atomización de la propiedad y la falta de acuerdo con los dueños de los terrenos adonde debe mudarse el artilugio metálico.

La foto de Telde la completan las nuevas oficinas municipales. El gobierno anterior (NC, PSOE y CCN) logró que Madrid le diese 4,9 millones de euros para alzar un inmueble de cuatro plantas junto a San Juan. Esa fue la obra más cara del primer Plan ZP, y sólo pudo llevarse a la práctica porque el consistorio le dijo al Ministerio de Administraciones Públicas que allí se iba a habilitar un gran centro social, cultural y deportivo. De no ser así, no le habría llegado ni un euro.

El proyecto ha derivado en un auténtico quebradero de cabeza para la corporación. Por un lado, tiene el edificio vacío y sin uso porque no cuenta aún con las redes de servicio internas ni con conexión alguna al alcantarillado o la red de abasto. Es más, el Cabildo de Gran Canaria, que ha reservado 550.000 euros para tal fin, tiene que destinar otros 110.000 para ponerle al lado una estación transformadora. Para colmo de males, Telde teme que el Estado les exija la devolución de los citados 4,9 millones por el engaño sufrido.

Accesos en Arinaga

En el Sureste, Ingenio y Santa Lucía de Tirajana escapan de este mal endémico, pero no pueden decir lo mismo en Agüimes, donde tienen varios frentes abiertos. El cierre del anillo viario con los accesos a Arinaga, el Puerto y, en menor medida, la conclusión del auditorio del casco traen en jaque al alcalde, Antonio Morales, quien el jueves recordaba que al menos la apertura del recinto cultural, con un aforo estimado de 700 personas, parece más próxima “porque ya sólo nos falta equiparlo por dentro”. Agüimes ha hecho esfuerzos para adelantar parte de la inversión necesaria, “aunque ahora el Gobierno de Canarias nos debe dos millones de euros”, confesaba.

Más inquietud le genera la conclusión de los nuevos viales que enlazarán la autovía GC-1 con la mayor zona industrial de la Isla. La quiebra de una constructora paralizó hasta tal punto la ejecución de los trabajos que el retraso ya es superior al año. El planteamiento inicial era el de aportar 25 millones, y a eso habrá que agregar seis más.

En última instancia, la situación actual que atraviesa el Puerto de Arinaga, concluido en 2005, también ha convertido esta infraestructura en, si alguien no le busca una solución, otro ejemplo de despropósito. Más de seis millones se destinaron a su construcción (hay futuras fases sólo en los planos) pero los impedimentos que pesan sobre él -hay usos vetados por el interés de determinadas administraciones de ubicar en él la planta de gas- lo mantienen constreñido. Apenas atraca un buque al mes, pero el regidor subraya que si se le dejase, su potencial sería enorme “para, entre otras cosas, ubicar una línea de pasajeros con Gran Tarajal y servir como línea para el suministros de las empresas del entorno. “Lo que no queremos es el gas allí”.

En San Bartolomé de Tirajana, el área de bomberos de Tunte sigue cerrada a cal y canto una eterna década después. El edificio, que se levantó con una partida de más de 300.000 euros lograda con ayuda europea, nunca se inauguró. Los actos vandálicos le han otorgado una estampa desoladora. Curiosamente en la cumbre hay otro equipamiento similar: el parque de bomberos de Tejeda que el consorcio de emergencias decidió cerrar hace unos años para optimizar recursos. Cuando hay situaciones de alerta, los agentes vuelven a él.

El mirador de la Degollada de las Yeguas, que el Cabildo reformó y adecentó en Fataga, también ha sido objeto de polémica. La cafetería construida a su vera está cerrada desde 2005 tras sufrir múltiples ataques. En la costa, la crisis de Hecansa también está visible. El centro de perfeccionamiento hostelero permanece clausurado. De eso hace ya más de un año.

Un proyecto que hizo aguas

En Mogán, el título honorífico de peor inversión de las dos últimas décadas se lo lleva el frustrado acuario de Mogán. Una iniciativa que en 1994 logró financiación de manos del Gobierno de Canarias y que, 18 años después, sigue sin recibir un solo visitante. Con Manuel Hermoso al frente, el Ejecutivo autónomo desembolsó 751.265 euros. Se acondicionó y levantó un inmueble de dos plantas sobre una parcela de propiedad municipal, pero el Ayuntamiento no recibió la obra hasta 2002.

El alcalde Francisco González convocó varios concursos para ceder la explotación a una empresa, pero la idea no fructificó. Y el Cabildo tampoco le pudo echar una mano. En ese acuario no hay peces, sino mucha basura y desperdicios.

En el centro, el equipamiento que más lamentos ha provocado hasta ahora es el centro de interpretación de Degollada de Becerra. El alcalde de Tejeda, Francisco Perera, explicó el jueves que la infraestructura, frente al Nublo, ha permanecido varios años con la cancela echada.”Ya se ha reformado y se abrirá pronto”, anunciaba.

Valleseco, por su parte, tiene tan sólo una infraestructura de relieve pendiente: su auditorio. Se pergeñó en 2000 y, tras varios parones, ahora su conclusión enfila su recta final. “Esperamos poder abrirlo a final de año o principios de 2013”, advierte el alcalde, Dámaso Arencibia. En el bloque caben 288 personas, pero el regidor no esconde que incluso su finalización va a ser un problema para las arcas municipales. “Hemos hecho un cálculo y el mantenimiento supondrá 100.000 euros al año. Desde el punto de vista de la rentabilidad económica, será otra dificultad más”.

En la costa noroeste, Agaete mantiene en su haber el museo que se iba a construir en recuerdo del Dedo de Dios. El alcalde Antonio Calcines señala que “sólo le faltan los remates”. Acumula ya cuatro años con el proyecto a cuestas.

Gáldar también se suma a la relación con el emisario submarino de Bocabarranco, al que le falta aún una inversión de nueve millones para ser operativos tras las dos décadas de historia que atesora. Hay nuevas actuaciones previstas tras desecharse el boceto original, pero falta lo más importante: el dinero.

Otra intervención a medio hacer son las casas sociales de Caideros, en el interior, que son las 12 viviendas de nunca acabar. Deberían haberse rematado en 2001.

 

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