Un humedal que antes fue depuradora

Cerca de Mesas de Asta, en el término municipal de Jerez, se encuentra la finca Haza de la Torre, convertida hoy día en un humedal en el que conviven multitud de aves, algunas de ellas en peligro de extinción. Por la zona campan a sus anchas especies como la pagaza piconegra o la gaviota picofina, que anidan en las islas construidas para tal efecto.

 

En este enclave, de 48 hectáreas de extensión, sólo se escucha el graznido de las aves presentes en el humedal, por lo que la sensación de paz y tranquilidad que se transmite es enorme. Sin embargo, no siempre fue así. Hasta hace poco, lo que hoy es un humedal servía para depurar las aguas de tratamiento en el proceso de fabricación del azúcar. Y es que los terrenos pertenecen a la empresa Ebro Food, propietaria de la antigua azucarera de Guadalcacín, que puso fin a su actividad en 2008, cuatro años después de la entrada en vigor de una nueva OCM —organización común de mercados—, que propició que esta empresa cerrara cuatro de sus fábricas de azúcar.

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Un fotógrafo de prensa, ayer, captando una instantánea del humedal de Haza de la Torre. Fotografía. Francisco Romero

Ya desde 2005 la Junta de Andalucía y esta empresa empezaron a trabajar conjuntamente para lograr la restauración de este espacio natural. En estos momentos se encuentra recuperado un 75 por ciento de los terrenos, unos trabajos que han costado 1.250.000 euros aproximadamente—un millón de la empresa y el resto de la Junta—.

Hoy día, en Haza de la Torre está la colonia de pagaza piconegra más importante de toda Andalucía, con 1.100 parejas, así como 450 de gaviota picofina, lo que supone el 40 por ciento de la población de esta especie en toda la comunidad autónoma. Otras aves con domicilio en la finca son las avocetas (250 parejas) y la cigüeñuela (50). Además, ya se trabaja en la adecuación del hábitat para el asentamiento de especies como la cerceta pardilla o la focha moruna.

En total, unas 1.900 parejas de aves reproductoras tienen su casa en esta finca, lo que supone el segundo asentamiento más abundante de la provincia tras el del Parque Natural Bahía de Cádiz, que tiene un extensión de 10.000 hectáreas.

Los últimos censos realizados por los voluntarios que trabajan en la zona cifran en 30 las especies diferentes de aves asentadas. Algunas utilizan el humedal en su ciclo biológico, como el chorlitejo patinegro, aunque también hay otras protegidas por ley, como la avoceta, la aguja colinegra, el morito o el tarro blanco. Todos estos datos se dieron a conocer ayer, Día Mundial del Medio Ambiente.

Fue en 2002 cuando, a pesar de la actividad industrial, se detectó una colonia de pagaza piconegra en la zona, una especie de ave catalogada como vulnerable por el Libro Rojo de la Fauna de Andalucía. Aunque el elevado número de ratas existentes en aquel momento y la elevada carga orgánica del agua hicieron que estas aves apenas se reprodujeran. Los roedores, presentes en los muros de la finca, depredaban huevos y pollos, por lo que el número de aves que formaban la colonia apenas aumentó.

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Varios flamencos, ayer, en la finca perteneciente a Ebro Food.

Tres años después, en 2005, Ebro Food y la Junta firmaron un convenio de colaboración en materia de conservación de humedales y que puso en marcha una experiencia piloto: la construcción de un par de islas en un lucio —humedal de agua dulce—. Este espacio, de 12 hectáreas, fue ocupado por una colonia de pagazas, que sin embargo tuvo poco éxito debido a la presencia de ratas y perros en cautividad que rondaban por la zona.

Entonces, una vez terminada la actividad industrial en esta finca, comenzaron los trabajos de restauración de este entorno natural, que comprende uno de los brazos del antiguo estuario del Guadalquivir. El desmantelamiento de la fábrica fue lento y dificultoso, como explicó Gloria Rodríguez, directora de Patrimonio de Ebro Food.

En primer lugar, se procedió al vaciado y la desecación de todas las aguas industriales de la balsa, luego se retiró la capa salina y todos los lodos del fondo para garantizar la calidad de la nueva agua para el asentamiento de las aves.

También se desmantelaron las rampas, los muros y caminos existentes para aumentar la superficie del hábitat, y se crearon el conjunto de islas en el que hoy día anidan las aves. Además, se instalaron los pasos de hormigón de conexión con el canal para garantizar el suministro de agua y se hizo el perfilado de los nuevos taludes para controlar a las poblaciones predadoras. Estos trabajos, financiados por la empresa bajo el asesoramiento de la consejería de Medio Ambiente, finalizaron en septiembre de 2010.

Aunque por el camino se encontraron con diversos obstáculos. A las ya de por sí difíciles condiciones en las que se encontraba la zona, hubo que sumar imprevistos como las fuertes lluvias caídas en el invierno de 2009, cuando las máquinas que trabajaban en el humedal se quedaron atrapadas dentro, como cuenta uno de los ornitólogos que trabajan en el humedal.

Un nuevo convenio firmado entre la Junta y la empresa establece la transferencia de la gestión del humedal al ente autonómico. El proyecto, que se encuentra al 75 por ciento de ejecución, pasa ahora por la creación de nuevas islas, la suavización de los taludes de los muros para permitir el acceso de las aves y la colocación de compuertas para garantizar la presencia de agua y de alimento mientras dura la reproducción de las aves.

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La reconversión de la finca Haza de la Torre en humedal ha sido posible gracias al trabajo conjunto de Ebro Food y de la Junta, aunque también el de numerosos voluntarios que han trabajado a destajo para observar el comportamiento de las aves y censar a las existentes, entre otras tareas. Ayer quiso reconocer su labor María Eugenia San Emeterio, jefa del servicio de gestión del medio natural de la Junta de Andalucía. En esta finca también estuvieron Federico Fernández, delegado provincial de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente de la Junta, y Fernando López Gil, delegado del Gobierno de la Junta en Cádiz.

Fernández apuntó que “no puede haber políticas eficaces de protección del medio ambiente si no es con la implicación de la ciudadanía, y un buen ejemplo es la prevención y lucha contra incendios forestales”. En el caso del humedal de Haza de la Torre, “estamos ante un magnífico ejemplo de que medio ambiente y empleo pueden y deben ser la misma cosa”. Para el delegado provincial del ramo, “los empresarios deben tener un papel protagonista en la conservación del medio ambiente”.

Por su parte, López Gil se congratuló de “tener en este espacio un resort para las aves”, ya que se encuentra en “una situación estratégica envidiable, porque está a pocos kilómetros del coto Doñana, del Estrecho de Gibraltar y del Parque Natural Bahía de Cádiz”.

El delegado del gobierno se alegró de que esta experiencia pueda servir para crear empleo ligado a la protección del medio ambiente, “así como al turismo vinculado al avistamiento de aves”. La finca, aunque es privada, es visitable previa petición a la empresa propietaria de los terrenos.

El Independiente de Cadiz