Teidagua invierte 12 millones en una desalinizadora para el flúor

La empresa municipal busca un crédito para financiar las obras y cargará el dinero a sus 85.000 clientes después de que el Cabildo renunciara por falta de fondos


 

El Ortigal, donde se levanta la Montaña del Aire, en la que se construirá la estación desalinizadora.

El alcalde de La Laguna, Fernando Clavijo, ha anunciado que el Ayuntamiento construirá una planta desalinizadora en El Ortigal. Esta infraestructura acabará con los problemas de flúor y permitirá filtrar otros minerales del agua proveniente de galerías para mejorar su calidad. Teidagua se hará cargo del proyecto, que requerirá una inversión de 12 millones de euros, que la empresa cobrará a sus 85.000 clientes.
Según explicó el concejal de Servicios Municipales, Javier Abreu, el pago de este infraestructura aparecerá desglosado en los recibos de los laguneros. Además, el Ayuntamiento ha acordado con Teidagua fraccionar su cobro durante varios años para matizar el encarecimiento de la factura a los vecinos.

Asimismo, el edil confirmó que Teidagua ya ha contactado con distintas entidades bancarias para negociar el crédito con el que costeará la obra, que se prevé que comience a mediados del año que viene, una vez que se consigan los permisos necesarios, y que el plazo de ejecución de los trabajos sea de entre 18 y 24 meses. El solar sobre el que se levantará se ubica en Montaña del Aire y es propiedad de Teidagua, compañía participada por el Ayuntamiento de La Laguna y Aguas de Barcelona, uno de los tres gigantes del sector en España.

La puesta en marcha de este proyecto significa el cumplimiento del principal compromiso electoral con el que acudieron los socialistas, actuales socios de CC en el Gobierno local, a las últimas elecciones municipales. Gustavo Matos, cabeza de lista, y Javier Abreu lideraron una campaña centrada en el debate sobre los problemas del agua que incluyó unas polémicas vallas que empapelaron el municipio con la imagen de un esqueleto que sostenía un vaso de agua acompañado de la leyenda: “Yo bebo agua del grifo, ¿y tú?”.

“La desalinizadora es la única solución para eliminar el flúor y otros minerales que contiene el agua que recibimos. Una vez que esté en funcionamiento, los laguneros tendremos el mejor agua de Canarias y podremos dejar de comprar agua embotellada”, auguró Javier Abreu.

De acuerdo con los estudios económicos preliminares que realizó el Cabildo para el proyecto de su estación de tratamiento en Los Realejos, desalinizar el agua iba a costar entre 33 y 42 céntimos por cada metro cúbico, aunque la estación que emplea La Guancha para mejorar la calidad de su red de abasto lo hace con un coste que ronda los 29 céntimos por metro cúbico.

El concejal de Servicios Municipales asegura que todavía es pronto para concretar cuánto le costará a los laguneros pero aclara que tendrán desglosado en sus facturas el coste del proceso para evitar que al repercutir este gasto en los recibos se confunda con un aumento del servicio.

Sobreexplotación
La sobreexplotación actual de los acuíferos es la principal causa del empeoramiento de la calidad del agua subterránea que abastece a los hogares del norte de la Isla. El aumento de la demanda durante los últimos años ha provocado un vaciado parcial de las reservas hídricas del subsuelo, cuya peculiar configuración acumula agua de forma muy lenta.
Asimismo, ha hecho que las cotas bajen y por consiguiente que el líquido que mana de las montañas contenga una mayor concentración de sales y minerales, algunas de ellas nocivas para la agricultura y para el consumo humano.

El anuncio del Ayuntamiento de La Laguna de que construirá su propia planta llega después de que el Cabildo de Tenerife cancelara la puesta en marcha de una gran estación en Las LLanadas (Los Realejos), que iba a dar servicio a todos los municipios del norte de la Isla, incluida La Laguna, que tienen problemas con el flúor.

Sin recursos para financiar su construcción, el consejo insular de Aguas, Jesús Morales, anunció en mayo de este año que iniciaba la búsqueda de inversores privados dispuestos a costear los 15 millones necesarios para levantar esta infraestructura. A cambio, les ofrecía quedarse con su explotación durante 35 años.

Necesidad
Morales movía ficha después de que Abreu apremiara al Cabildo a poner en marcha este proyecto, acusando a los responsables insulares de “tomarle el pelo” a los laguneros. Morales salió al cruce de sus declaraciones asegurando que desde el primer momento había sido consciente de la necesidad de esta desalinizadora “porque resuelve el problema del flúor y porque es un compromiso que tengo no solo con el Ayuntamiento de La Laguna, sino con todos los vecinos de la zona norte”.

Cuando el proyecto pareció echar a andar Fernando Clavijo mostró su satisfacción una vez que la Corporación insular se comprometió a mejorar la calidad del agua con la construcción de la planta. Este es, a su vez, uno de los objetivos principales que se fijo Clavijo para este mandato, que cree que “supondrá un importante paso adelante para resolver un problema que hemos venido afrontando desde hace tiempo”.

Sin embargo, seis meses después de que fuera convocada, la convocatoria para la concesión administrativa de la planta ha quedado desierta y el Cabildo ha optado por dar un paso al costado, ya que no cuenta con los fondos necesarios para afrontar el proyecto y, además, la Ley de Estabilidad no le permite aumentar su nivel de endeudamiento con nuevos créditos.

Fuente: La Opinión