Una segunda vida para las aguas residuales a coste energético cero

 

“Este lugar parece un parque aunque, en realidad, se trata de una zona de investigación situada cerca de la ciudad española de Sevilla. Se trata de una planta donde se experimenta un nuevo sistema de reciclaje de aguas residuales que puede ser muy útil para pequeñas localidades”, explica Denis Loctier, reportero de Euronews, desde la localidad sevillana de Carrión de los Céspedes

Ni rastro de mal olor en el aire, ni mosquitos ni plantas depuradoras tradicionales, aquí, las aguas residuales procedentes de la periferia de Sevilla son tratadas de una manera natural a través de los microorganismos que hay en el subsuelo. El proyecto europeo iMETland ha experimentando en Carrión de los Céspedes técnicas punteras con las que acelerar el proceso natural de depuración de aguas.

Carlos A. Aragón Cruz, investigador en tratamiento de aguas residuales,CENTA:

“Este es el agua residual que viene del pueblo y que tratamos en la unidad experimental. Este es el resultado, ¿ve la diferencia?”

La combinación de bacterias electroactivas con material electroconductor conduce a tasas de depuración 10 veces superiores a las técnicas clásicas.

Este proceso es posible si se mantiene en constante movimiento la acción de los electrones por eso, en lugar de gravilla, el subsuelo está sembrado de materiales eletroconductores.

Abraham Esteve-Núñez, investigador en biolotecnología medioambiental en IMDEA AGUA y coordinador del proyecto iMETland:

“El agua sucia llega a este sistema que no está conectado a ninguna fuente externa de energía. A través de él, se llega a unos microorganismos especiales, unos organismos electroactivos, capaces de producir electricidad y que cubren la superficie de materiales como éste que son materiales electroconductores y que actúan de soporte físico. Al mismo tiempo, ayudan a acelerar los procesos metabólicos responsables de purificar este agua. Al final lo que tenemos es un agua limpia con coste cero en energía. Este agua no está generando ningún tipo de residuo contaminante.”

Unos 25 000 litros de aguas residuales procedentes de la fosa séptica son reciclados a través de este filtro vegetal, agua libre de patógenos apta para el riego. Este sistema se utiliza ya con éxito en México, Argentina y Dinamarca.

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