Roger Lloret, 74 años: “Sigo vigilando el agua del Llobregat”

Una vez al mes sigue tomando muestras. Sigue siendo el mismo policía fluvial de siempre, aunque ahora voluntario, pues colabora con el Projecte Rius de la Fundació Hábitats, una red de entidades de Catalunya volcadas en la vigilancia y recuperación de los ecosistemas fluviales.

 

Quimico-y-meteorologo-aficiona_54393966710_51351706917_600_226Químico y meteorólogo aficionado Exempleado de Aguas de Barcelona, miembro del grupo conservacionista Montsalat/JORDI PLAY

 

Roger Lloret, químico, agrónomo y meteorólogo aficionado, está a punto de cumplir los 75 años. Y desde hace 51 analiza las aguas del Llobregat. Él es uno de sus guardianes. Ha sido el policía fluvial encargado de vigilar los vertidos industriales y urbanos en un río cuya preservación es clave para el área de Barcelona. Tareas como la suya son imprescindibles para conocer el estado original de los caudales que van a ser potabilizados y consumidos. Sin profesionales como él sería imposible que se cumpliera ese milagro cotidiano que hace que ese caudal oscuro y de mala calidad que circula por el río Llobregat se transforme milagrosamente en un producto que reúne las condiciones indispensables para ser consumido en la conurbación barcelonesa.

Empezó a llevar a cabo ese trabajo en 1962. Aguas de Barcelona creó entonces un equipo de profesionales encargado de analizar las aguas del Llobregat en un momento en el que la potabilizadora de Sant Joan Despí (construida en 1953) iba a ser ampliada. Recuerda que el río entonces era una verdadera “cloaca” por la falta de depuración. Su trabajo ha sido inspeccionar el estado del río. Pero además sigue de cerca la situación de la reserva subterránea de Cornellà, clave para garantizar el suministro cuando el Llobregat entra en periodo de estiaje.

Desde su jubilación, Roger Lloret ha podido desarrollar las múltiples aficiones. Además de químico y agrónomo, ha hecho estudios de farmacia, medicina, biología… “Soy un gran curioso; no me interesan los títulos, sino los conocimientos”, dice en la terraza de su casa de Cornellà, en donde me muestra su estación meteorológica. “Parece que hemos entrado en un nuevo periodo de sequía”, apunta antes de invitarnos a visitar un pequeño meandro dentro de la canalización del Llobregat, entre Cornellà y Sant Boi. “Apenas ha llovido en octubre”, observa.

Toda su vida ha girado alrededor del agua, un interés despertado mientras estudiaba en la Escuela Agraria de la Diputación de Barcelona y observaba admirado la estación meteorológica allí ubicada. Es uno de los observadores meteorológicos que participó en un equipo cazatornados entre Castelldefels y el Garraf (es miembro de la Associació Catalana de Meteorología). Ha sido asesor y perito en múltiples indagaciones de la Fiscalía de Medio Ambiente. Y desde el Centre d’Estudis de Baix Llobregat, está volcado en “dar a conocer el rico patrimonio vinculado a la red fluvial del Baix Llobregat, sus canales, industrias, su flora y fauna, sus bosques de ribera, sus especies…”, explica.

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