Ríos con poca vida

Una decena de grupos ecologistas denunciaron el pasado 25 de noviembre ante el jefe de la Unidad de Protección del Agua de la Comisión Europea, Peter Gammeltof, la “inacción” de la Generalitat de Cataluña para poner en marcha las medidas pactadas en el Plan de Gestión del Distrito de Cuenca Fluvial de Cataluña. Y los últimos datos de la Agencia Catalana del Agua (ACA) confirman la necesidad de tomar medidas para corregir la situación de los ríos, ya que solo un 39% presenta un buen estado ecológico.

 

1386350654_320003_1386351265_noticia_normalTramo del Llobregat a su paso por El Papiol. / SUSANNA SÁEZ

 

Este parámetro utilizado por la agencia pública gestora del agua analiza tanto el estado biológico, para el que se tiene en cuenta la presencia de flora y fauna, como el físico-químico. “El principal problema que tienen los ríos catalanes es que no se cumplen los caudales ecológicos y así no puede existir la vida piscícola y botánica adecuada” denuncia Quim López, expertos en ríos de Ecologistas en Acción.

Uno de las cuencas que más sufre la sobreexplotación es el Gaià, en el Tarragonès. Un río que desde 1978 muere antes de llegar al mar Mediterráneo. Desde ese año, Repsol absorbe todo el caudal del río para la refrigeración de su planta de la Pobla de Mafumet. “La falta de agua a partir de la presa de Catllar mató toda forma de vida del río”, asegura Josep Muntades, del grupo ecologista Salvem el Gaià. Hace cinco años la empresa y la ACA firmaron un convenio para mejorar el caudal del río. “Esta explotación va en contra de la directiva Marco del Agua de la Comisión Europea”, explica Muntades, que asegura que la Generalitat no quiere hacer cumplir la ley, ya que la refinería dispone de alternativas para no dejar seco el Gaià: “Pueden abastecerse de agua de la depuradora de Vilaseca, pero mientras que cogerla de río le sale gratis, esta tendrían que pagarla”.

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