El río El Pielgo se convierte en el pozo de aguas negras de Gozón

El cauce del río El Pielgo se ha convertido en el pozo de aguas negras del concejo de Gozón. El alto nivel de contaminación de su caudal a su paso por la localidad de Antromero es cada día más notable. Sus aguas desprenden fuertes olores causando la alarma entre el vecindario y los muchos visitantes que recibe el municipio por estas fechas.

14216108Zona del río a su paso por Antromero donde se concentra la mayor contaminación por vertidos./P.G.P.

Al parecer, el origen de que el río se convierta todos los veranos en la cloaca del pueblo obedece, únicamente, a la falta de una red de saneamiento y de un mantenimiento de buena parte de su cuenca. Así lo apuntó el presidente de la asociación de vecinos de Antromero, Alfonso Quintana, quien afirmó que «no se puede señalar con el dedo a ninguna persona como responsable directa de los vertidos». En su opinión a la carencia de un alcantarillado y al aumento «desordenado» de viviendas, se une además, el escaso caudal que lleva el río en verano: «Solo con mirar te das cuenta que, por estas fechas, el río son sólo pozos con aguas estancadas y, de ahí, que se produzcan los fuertes olores».

Algo que desapareció hace dos años, cuando la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC) procedió a la limpieza de un tramo de 500 metros del río. Estas actuaciones de mantenimiento sirvieron también para sanear el lecho del río, evitando situaciones «como las que ahora sufrimos», explica Quintana.

El presidente vecinal quiere que se repita la limpieza y que se cumpla el compromiso de CHC de sustituir los tubos instalados en el pequeño estuario que forma este río o arroyo, en la playa de San Pedro, en Antromero. El proyecto tiene como objetivo dotar de una mayor sección a este tramo canalizado para facilitar un mayor flujo de la corriente, evitando así la formación de nuevos remansos.

Sin un plan urbanístico

El portavoz vecinal, no obstante, insistió en que «las administraciones implicadas miran cada una para su lado sin poner solución. A menudo, desde el Ayuntamiento de Gozón se nos dice que es más fácil que el Principado haga caso a las denuncias vecinales que a las gestiones que se puedan hacer desde el Consistorio. Mientras tanto, el tiempo pasa y cada verano se vuelve a repetir la misma situación».

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El Comercio