¿Quién debe manejar los humedales de Bogotá?

El tema ya está inventado. Imaginemos cómo serían los parques nacionales si su administración se hiciera a través de un comité, o si por tratarse de espacios que conservan la biodiversidad, su administración tuviera que hacerla el Instituto Humboldt. Es claro que los científicos no están ni siquiera capacitados para administrar los procesos administrativos de la ciencia.

 

humedal

Pero, ¿en qué tema? Si se tratara sólo del manejo del agua, sería la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, que tiene a su cargo el drenaje urbano. En el esquema institucional actual, esta empresa tiene un papel central en el manejo de los humedales y de otras áreas de protección.

Si miramos la gestión del riesgo de inundación que representan algunos humedales, en especial en el plano de inundación del río, o incluso en el tema de salud pública allí donde las aguas no han sido saneadas, pues la capital tiene instituciones especializadas. El alcalde Gustavo Petro propuso un papel importante para el Jardín Botánico de Bogotá en el manejo de los humedales; pero entendemos que se trata de involucrar de manera central un centro científico en el Comité Distrital de Humedales.

En este sentido, la pregunta del concejal Diego García, referida en el título,  es muy relevante, pues de tiempo atrás se ha señalado un vacío institucional en la gestión del territorio del Distrito Capital. Los humedales, que en su mayoría son parques ecológicos distritales, hacen parte de un sistema distrital de áreas protegidas sin una institucionalidad ejecutora adecuada. La Secretaría de Ambiente del Distrito es la autoridad ambiental, pero carece de mandato, procedimientos y recursos directos de gestión. El Acueducto, como empresa administradora del agua, no tiene el perfil institucional correspondiente. Hay que ver solamente cuál es su papel en Chingaza.

El tema ya está inventado. Imaginemos cómo serían los parques nacionales si su administración se hiciera a través de un comité, o si por tratarse de espacios que conservan la biodiversidad, su administración tuviera que hacerla el Instituto Humboldt. Es claro que los científicos no están ni siquiera capacitados para administrar los procesos administrativos de la ciencia. La duda que surge hoy en el Distrito Capital, y las nuevas dimensiones de integración social y de adaptación, que dispone el POT para las áreas de la estructura ecológica principal, son oportunidad de innovación.

Si la pregunta surge a partir de los humedales, la respuesta se extiende a todas las áreas que componen la estructura ecológica, como parques naturales, santuarios, reservas distritales y corredores hídricos. La ciudad necesita una unidad administrativa, a imagen de la que tenemos a nivel nacional para los parques naturales, pero con algunos énfasis nuevos. Su mandato no sería solamente administrar biodiversidad en áreas protegidas consolidadas. Deberá hacer una gestión integral de la adaptación al cambio climático basada en los ecosistemas, en un conjunto de situaciones variadas, que incluyan además zonas de riesgo, áreas rurales y espacios urbanos “renaturalizados”.

Una institucionalidad actualizada que coordine y potencie el gran activo social que tiene la ciudad en sus humedales, que son las organizaciones y redes que han construido una política pública para estos espacios. La oportunidad está en “instituciones anidadas”, un sistema de mandatos y acciones integrados, jerarquizados y complementarios, que podría gestionarse desde un Instituto Distrital de Adaptación al Cambio Climático. Podría además consolidar la promesa incompleta de gestión compartida de los humedales con las organizaciones sociales.

Los humedales de Bogotá y el resto de las áreas de protección serían así ejemplo de gestión institucional de adaptación al cambio global basada en los ecosistemas, el conocimiento y la sociedad. El espacio para innovar está abierto.

El Espectador