Puentes evitó otra catástrofe

El embalse lorquino recibió 10 hectómetros cúbicos en cinco horas y contuvo una gran riada

 

(laverdad) Una imagen vale más que mil palabras. En este caso, lo que valen son unos gráficos. Los que elaboró en la jornada de ayer la Confederación Hidrográfica del SEgura (CHS) muestran a la perfección cómo aumentó, de forma desbocada, el caudal de los ríos de la Región y de algunos pantanos que, como el de Puentes, en Lorca, «evitaron otra catastrofe», según fuentes del organismo. El embalse construido en el año 2000, y con una capacidad máxima de 26 hectómetros cúbicos, almacenaba a primeras horas de la mañana 5,2 hectómetros cúbicos, alrededor del 20% de su capacidad. Y no entraba ni una sola gota de agua, la tónica general de los últimos meses. Después de la una menos cuarto de la tarde, la gráfica empezó a cambiar. La entrada de caudales se disparó en Puentes hasta alcanzar picos de 2.000 metros cúbicos por segundo hacia las 14.30 horas, pero poco después empezó a bajar a niveles más normales. La brutal aportación de agua desde diferentes puntos de la comarca del Guadalentín, el punto de la Región más afectado por la tromba de ayer, hizo que el embalse alcanzara en menos de cinco horas los 15 hectómetros cúbicos, el triple de su almacenamiento a las ocho de la mañana. Sin embargo, la previsión de la CHS era que, al final de la tarde, el embalse rozara los 20 hectómetros cúbicos, solo seis menos por debajo de su tope.

Puentes, un pantano destinado a embalsar agua para el abastecimiento, pero también para mitigar los efectos de las riadas y avenidas, cumplió a la perfección con su doble misión. Por un lado, multipliplicó su reserva hídrica «el agua recogida es buena y también se puede aprovechar para el regadío» y, por otro, evitó graves daños en la zona del campo de Lorca. «Hubiera sido una verdadera catástrofe», reiteraron las mismas fuentes.

Un caudal de un millón

La comarca del Guadalentín registró las riadas más espectaculares debido a unas precipitaciones fuera de lo común. La rambla de Nogalte, que atraviesa Puerto Lumbreras, llegó a registrar un caudal de más de un millón de metros cúbicos por segundo poco antes de la una de la tarde. Diez minutos después, el caudal había bajado a 800.000 metros cúbicos. Y dos horas más tarde, el cauce había vuelto a la normalidad. El pánico, el descontrol, duró poco más de tres horas sobre una rambla, casi siempre tranquila, que ayer amenazó con desbordarse y provocar aún más caos y destrucción en la localidad.

También amenazó con dar un susto el cauce del río Guadalentín. Los lorquinos pudieron comprobar cómo el agua se acercaba cada vez más a los límites con un caudal que, en menos de una hora, alcanzó los 200 metros cúbicos por segundo. Otro de los ríos que también creció de forma espectacular fue el río Mula, que en un período muy breve de tiempo pasó a admitir un caudal de 400 metros cúbicos por segundo, casi diez veces más de lo que transporta habitualmente el río Segura. Cifras de vértigo que pusieron en vilo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado durante buena parte de la tarde.

En el gráfico superior también se puede apreciar la evolución de los caudales del resto de los ríos de la Región. El río Pliego fue otro de los que experimentó una crecida fuera de lo normal, pasando a los 150 metros cúbicos en un instante. Por contra, las estaciones del Segura en la Contraparada y en Blanca registraron un aumento de los caudales más moderado. El mayor río de la Región soportó con medalla las acometidas del diluvio. También se aprecia un aumento más moderado en el caso del caudal del Reguerón-Salabosque (en azul), en uno de los puntos de control del río Guadalentín. Sin embargo, el nivel alcanzado por el río en este punto está al nivel del Mula, el que mayor afluencia de agua soportó durante la tarde de ayer.

La CHS no tenía datos, a última hora de la tarde, del resto de embalses de la Región, cuyos datos suele actualizar periódicamente. Lo que está claro es que el nivel de agua almacenada en los pantanos ha crecido considerablemente. Y eso siempre es una buena noticia.