Pamplona sufre las mayores inundaciones de su historia

Pasadas las siete de la tarde, los dueños de los locales del barrio de la Rochapea se afanaban en limpiar sus establecimientos. El agua y el barro anegaba buena parte de los bares y tiendas de barrio. Esto se debe a que Pamplona vivió en la jornada de ayer la mayor riada de su historia. «Jamás habíamos tenido una riada de estas dimensiones, ha desbordado todas las previsiones», advertían desde Policía municipal.

 

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La posterior visita de la presidenta del Gobierno foral, Yolanda Barcina, certificaba los datos aportados por la Policía. «El río Ulzama ha pasado de menos de 40 hectómetros cúbicos por segundo a más de 300 en apenas unas horas». El caudal del río Arga, junto con el Ulzama, uno de los principales que riegan la capital navarra, superó los 600 metros cúbicos, algo que no se había dado «nunca», afirmó Barcina.

Lo que comenzó a primera hora de la mañana como una crecida más, de las que la capital navarra ha vivido ya tres en lo que llevamos de año, en pocas horas se convirtió en una auténtica riada que anegó barrios enteros de la ciudad.

En las localidades aledañas a Pamplona de Villava y Burlada hubo que realizar diversos rescates a lo largo de la mañana. Incluso un vecino tuvo que ser rescatado en helicóptero al verse atrapado por el rápido crecimiento de los ríos. Cerca del mediodía, el grueso de la riada llegó al barrio de la Rochapea. Ya en 2009 se inundó y se realizaron diversas obras para contener el agua, pero las previsiones de caudal saltaron por los aires y el barrio entero se vio anegado.

A las diez de la mañana se dio aviso desde el Ayuntamiento de Pamplona de que se quitaran los coches aparcados en las cercanías del río. Pero el agua continuó subiendo, sobrepasando distintos puentes de la ciudad y llegó a los bloques de viviendas, inundando garajes y locales. La dueña de la Lencería Esla observaba compungida los daños provocados por el agua: «Teníamos mucho género a nivel de suelo y eso lo hemos perdido todo».

En las puertas de los garajes se apelotonaban los vecinos. Uno de ellos recriminaba que se hubiera construido en zona inundable. «En 2009 perdí mi coche. Hoy, por suerte, lo he podido sacar a tiempo, pero en la carrera me he caído y he tenido que ir al hospital», afirmaba con el brazo vendado.

La cresta de la riada se vivió hacia las cuatro de la tarde. A partir de entonces, el agua comenzó a descender y el riesgo ha pasado hacia la zona sur de Navarra, donde ya están activados los dispositivos de seguridad.

ABC