Los obispos reclaman una gestión responsable del agua para el turismo

Para los obispos españoles, el agua es “fundamental para el desarrollo sostenible” y, en particular “para la integridad del medio ambiente y la erradicación de la pobreza y el hambre”. Advierten de que contra los empresarios que buscan “un beneficio fácil y rápido” sin importar que la industria turística contamine un lugar y este deje de ser un destino deseado por los turistas.

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La Conferencia Episcopal Española ha salido en defensa del uso racional del agua al reclamar a todos agentes implicados en el sector del turismo que asuman la “responsabilidad” de gestionar el agua de forma sostenible para “favorecer un uso racional y minimizar su impacto”.

De esta forma se suman al mensaje del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, que pide a políticos y empresarios que adopten “una mayor determinación” en esta línea y que se concrete en “compromisos vinculantes, precisos y evaluables”.

La Iglesia española se une de esta forma a la convocatoria de celebración de la Jornada Mundial del Turismo, que tendrá lugar el próximo 27 de septiembre y que tratará el tema ‘Turismo y agua: proteger nuestro futuro común’.

DESARROLLO SOSTENIBLE

Para los obispos españoles, el agua es “fundamental para el desarrollo sostenible” y, en particular “para la integridad del medio ambiente y la erradicación de la pobreza y el hambre”. Advierten de que contra los empresarios que buscan “un beneficio fácil y rápido” sin importar que la industria turística contamine un lugar y este deje de ser un destino deseado por los turistas.

El mensaje del consejo pontificio recuerda las palabras del papa Francisco, que en la inauguración de su papado recordó que el hombre es “custodio de la creación” e invitó a “hacer crecer el mundo con responsabilidad, transformarlo para que sea un jardín, un lugar habitable para todos”.

La Iglesia aboga por “un cambio de mentalidad” orientado a “adoptar un estilo de vida diverso, caracterizado por la sobriedad y la autodisciplina”.

“Se ha de favorecer que el turista sea consciente y reflexione sobre sus responsabilidades y sobre el impacto de su viaje. Debe poder alcanzar la convicción de que no todo está permitido, aunque personalmente pueda asumir el coste económico. Hay que educar y favorecer los pequeños gestos que nos permitan no desperdiciar ni contaminar el agua y que al mismo tiempo nos ayuden a valorar aún más su importancia”, ha concluido.

El Huffington Post