Modernizar el regadío disminuye el consumo de agua pero dispara el coste energético

Un estudio realizado por la Universidad de Córdoba, dirigido por el profesor Emilio Camacho, y presentado en Sevilla por la profesora Pilar Montesinos, coautora de la investigación, concluye que la modernización de regadíos y la consiguiente transformación de los sistemas de distribución de agua han permitido disminuir un 20% el consumo de recursos hídricos, pero han aumentado los costes energéticos hasta un 227%.

 

riegos-3Un estudio realizado por la Universidad de Córdoba, dirigido por el profesor Emilio Camacho, y presentado en Sevilla por la profesora Pilar Montesinos, coautora de la investigación, concluye que la modernización de regadíos y la consiguiente transformación de los sistemas de distribución de agua han permitido disminuir un 20% el consumo de recursos hídricos, pero han aumentado los costes energéticos hasta un 227%. La presentación de los resultados del estudio, basado en la comparación de datos de consumos de cinco comunidades modernizadas entre 2001/2002 y 2010/2011, tuvo lugar en una Jornada sobre Sostenibilidad Ambiental organizada por la Asociación de Comunidades de Regantes de Andalucía (Feragua) y la Federación Nacional de Comunidades de Regantes de España (Fenacore), y celebrada en la sede de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir.

El estudio muestra igualmente que la progresiva sustitución de los cultivos herbáceos por los leñosos, de mayor valor económico, hace prever un aumento de la demanda de agua del 18% para la próxima década. Una previsión que, según ha expuesto la presidenta de Feragua, Margarita Bustamante, “confirma la insuficiencia de las dotaciones previstas en los planes hidrológicos del litoral, los cuales maniatarán a los regantes en sus decisiones empresariales, impidiendo el desarrollo de una agricultura más competitiva”.

Bustamante hizo hincapié en la gran apuesta del regadío por la sostenibilidad, si bien ha matizado que “sostenibilidad es un concepto que tiene dos vertientes, la económica y la ambiental”, por lo que “es preciso no sólo promover un uso eficiente del agua, sino también garantizar dotaciones suficientes para un agricultura competitiva y de calidad”.

En este sentido, valoró la apuesta por la modernización realizada estos años atrás por administraciones y regantes, y abogó por buscar soluciones que permitan desatascar los proyectos que están ahora mismo parados y aprovechar las partidas de fondos comunitarios que existen para ese fin, “y que ahora mismo hay riesgo serio de perder si no se acelera el pago y ejecución de algunas obras”.