Mil millones sin uso contra la sequía

Una decena de obras diseñadas para traer agua a la Comunitat, que han tardado años en acabarse, están paralizadas o infrautilizadas

El Programa Agua preveía traer agua a la Comunitat con desalinizadoras, un trasvase y otras obras. Trece años después, muchas están finalizadas pero sin uso y otras han caído en el olvido

La falta de recursos hídricos es uno de los más graves problemas de la Comunitat. Anualmente tiene un déficit de al menos 350 hectómetros cúbicos de agua. La solución preferida por una gran mayoría de afectados era y sigue siendo el trasvase del Ebro, pero el gobierno de Rodríguez Zapatero lo derogó nada más llegar al poder y lo sustituyó por el Programa Agua, cuyo lema era conseguir más agua y más rápido.

La realidad ha sido bien diferente. Han pasado 13 años desde que el Programa Agua diera sus primeros pasos y durante este periodo se han gastado cerca de mil millones de euros en obras que o bien no funcionan o lo hacen a un rendimiento muy inferior al previsto. Otras actuaciones, en cambio, permanecen paralizadas y, lo que es más grave, parecen haber caído en el olvido.

Una de las obras emblemáticas ha sido el trasvase Júcar Vinalopó. La infraestructura ha costado cerca de 400 millones de euros. Pero hasta ahora únicamente se ha empleado para paliar situaciones de emergencia puntuales.

A estos 400 millones habría que añadir los otros 100 millones invertidos en las obras realizadas desde el trazado inicialmente previsto, cuya toma estaba en Cortes de Pallás y que hasta ahora permanecen sin uso tras el cambio de toma decretada por el Ministerio de Medio Ambiente en 2005.

Con esta modificación del proyecto inicial (el trasvase parte de la desembocadura del río y no de la cabecera, como estaba previsto) se prevé que se puedan enviar 50 hectómetros cúbicos anuales al Vinalopó.

Prueba de la infrautilización es que en 2015 sólo se enviaron 12 hectómetros cúbicos al Vinalopó y desde que finalizaron las obras en 2012 la cantidad trasvasada apenas alcanza los 50 hectómetros, lo previsto para un año.

El cambio de toma originó en su momento una fuerte polémica, ya que los regantes del Vinalopó denunciaron que el agua del azud de la Marquesa es de mucha peor calidad que la de Cortes. Pese a las protestas se impuso la decisión del Ministerio de Medio Ambiente, entonces dirigido por Cristina Narbona, y se iniciaron las obras que terminaron en 2012. Aún así los regantes del Vinalopó no renuncian a que la toma vuelva a Cortes de Pallás.

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