Mal estado del 17,7 % de las aguas superficiales del Ebro por la sequía

La fuerte sequía de 2011 ha provocado que la calidad del 17,7 % de las aguas superficiales que hay en la Cuenca del Ebro no se encuentre en buen estado en comparación con el análisis del año anterior, por lo que es necesario mejorar aún más las prácticas agrarias y continuar con los planes de depuración.

 

 

La fuerte sequía de 2011 ha provocado que la calidad del 17,7 % de las aguas superficiales que hay en la Cuenca del Ebro no se encuentre en buen estado en comparación con el análisis del año anterior, por lo que es necesario mejorar aún más las prácticas agrarias y continuar con los planes de depuración. En la foto de archivo, el Ebro en el pantano de Yesa (Navarra). EFE/Jesús Diges

Ésta es una de las conclusiones del informe anual del Control del Estado de las Masas de Agua (CEMAS), que recoge los resultados de los análisis realizados tanto en las aguas superficiales, como embalses, lagos y ríos, como en abastecimientos y aguas subterráneas de la Cuenca del Ebro, a lo largo de 2011.

“El estado es bueno. No obstante, este año hemos tenido algunos datos que no han salido tan positivos como otros años y lo hemos achacado a la sequía de 2011, pero no deja de marcar la tendencia positiva”, ha señalado el presidente de la CHE, Xavier de Pedro, en la presentación del estudio.

De Pedro ha insistido en que, además de los efectos de la sequía, los resultados del informe reflejan que hay que implementar los planes de depuración y mejorar las prácticas agrarias, así como mantener los controles habituales de vertidos.

De las 675 masas de agua superficiales analizadas, se ha detectado una calidad inferior en un total de 114 aguas, una incidencia que no obedece a un aumento de la contaminación, sino más bien a la sequía registrada en 2011, ha precisado.

Según ha añadido el jefe del área de calidad de aguas de la CHE, Javier San Román, los vertidos que se desechan en el río tienen un impacto mayor cuando éste lleva menos cantidad de agua debido a la sequía, ya que las autorizaciones sólo tienen en cuenta las condiciones normales del caudal.

En años anteriores, el porcentaje de aguas superficiales en mal estado era inferior al de 2011 -un 15 % en 2009 y un 14 % en 2010-, pero a pesar de ello la tendencia, que es lo que tiene en cuenta la normativa europea, es “positiva” y “se va notando la depuración”.

Aguas subterráneas

Por otro lado, en cuanto a las aguas subterráneas, unos 140 de los más de 600 puntos analizados no cumplen con la normativa europea, debido en la mitad de los casos a causas naturales, que nada tienen que ver con la actuación del ser humano, y en un 34 % a un exceso de nitratos, especialmente, debido a la contaminación difusa.

Se trata de pozos o manantiales que suelen abastecer a pueblos pequeños, de no más de cincuenta habitantes, y que además complementan a otro, es decir no son el abastecimiento principal del pueblo, sino uno secundario, ha indicado Sanromán.

Estas masas de agua subterráneas se sitúan cerca de las grandes explotaciones agrícolas del eje del Ebro, donde hay que continuar insistiendo en la necesidad de cumplir unas buenas prácticas agrarias para evitar que haya excesivos nutrientes en el agua, ha afirmado.

“Con buenas prácticas agrarias no debería haber mucha contaminación difusa. Nos preocupa porque la depuración urbana e industrial está muy controlada, ya que hay un punto donde se produce un vertido, pero la difusa procedente de los sistemas de regadío no retorna a los cauces por un lugar concreto”, ha resaltado.

Al contrario que en las aguas subterráneas que abastecen a pequeñas localidades, no se han detectado irregularidades en aquellos abastecimientos de aguas superficiales destinadas a los municipios de más de 500 habitantes.

Mejillón cebra

Por otro lado, el laboratorio de calidad de las aguas de la CHE ha trabajado también en el control del mejillón cebra, una especie invasora que afecta a la cuenca del Ebro.

La campaña de detección larvaria que tuvo lugar desde mayo a septiembre de 2012 en siete Comunidades Autónomas, repartidas en 39 subcuencas, ha permitido detectar la presencia del mejillón cebra en un total de 18 puntos.

En concreto, en nueve embalses, donde había una presencia de adultos de mejillón cebra; en otros nueve donde se ya se habían localizado larvas con anterioridad, y en La Estanca de Alcañiz (Teruel). EFEverde

Fuente: EFE-VERDE