Los ríos están exhaustos

El río Ebro hace un gran meandro de cinco kilómetros al noroeste de la provincia de Tarragona, muy cerca de su límite con Zaragoza. A finales del siglo XIX la industria alemana decidió colocar allí una gran fábrica química que dio un vuelco social y económico al municipio de Flix. A cambio, convirtió el río en un vertedero que hoy, más de 100 años después, se está limpiando.

 

ríosTrabajos de descontaminación de vertidos químicos en el río Ebro  / JOSEP LLUIS SELLART

 

En la imagen que corona estas líneas se puede ver la barrera construida alrededor de la zona contaminada y la evidente diferencia de color con el agua de fuera. Los trabajos para sacar casi un millón de toneladas de residuos (compuestos organoclorados, metales pesados y elementos radiactivos) empezaron en marzo de 2013 y terminarán el año que viene con un coste de 165 millones de euros. De ellos, la UE pone el 70% y Ercros, la actual dueña del complejo (la empresa ha cambiado de manos varias veces a lo largo del siglo XX), en torno al 6%.

Pero la de Flix es algo más que una historia de vertidos y de lo difícil que es poner en práctica esa máxima de la normativa ambiental que dice: quien contamina paga. Porque allí se amontonan en apenas unos pocos kilómetros casi todos los ejemplos de las luces y las sombras de la salud hídrica de España: vertidos; presas que dan energía y alimentan campos de cultivos, pero emponzoñan residuos y dejan casi ahogados tramos de cauce; especies invasoras, pero también espacios naturales… así la mitad de las aguas españolas (el 45% de las superficiales y el 50% de las subterráneas) están por debajo del buen estado de calidad que marcó en el año 2000 la Directiva Marco del Agua como objetivo para 2015, según el repaso hecho por este diario a los planes de cuenca. Una planificación que el Gobierno terminó el mes pasado (se aprobaron los textos para el Júcar y el Segura), con más de cuatro años de retraso y tras una condena del Tribunal de Justicia de la UE con amenaza de multa millonaria.

¿Están bien o están mal los ríos? Ofrecer una imagen común es altamente peliagudo y habría que recurrir al socorrido ‘de todo hay’. En general, explican Abel La Calle y Francesc La-Roca, de la Fundación Nueva Cultura del Agua, están bien e, incluso, muy bien en las cabeceras, pero sufren un estrés hídrico generalizado (cuando se extrae más del 20% del agua disponible), según la Agencia Europea del Medio Ambiente. La cifra es del 31%, la quinta más alta del continente, solo por detrás de Chipre, Malta, Italia y Bélgica, y con situaciones extremas en las cuencas internas de Cataluña, Júcar, Segura, Guadalquivir, Guadiana, Tajo y Baleares.

Leer artículo completo en diario EL PAIS