Los regantes piden a la Administración no ser ‘más papista que el Papa’ en la fijación de caudales ecológicos

El presidente de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes (FENACORE), Andrés del Campo, pidió hoy a la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, “no ser más papista que el Papa” en la fijación de los caudales mínimos ecológicos, por considerar que los requisitos reflejados en el Reglamento sobre el Dominio Público Hidráulico son tan estrictos que resultan casi imposibles de cumplir.

image

En esta reunión, que continuará el próximo día 4 de agosto con la directora general del Agua, Liana Ardiles, los regantes exponen que los niveles mínimos fijados para mantener los ríos en óptimo estado desde el punto de vista medioambiental resultan más elevados de los necesarios, lo que reduce gratuitamente los recursos para riego y hará incumplir de forma sistemática los caudales ecológicos, multiplicando en los juzgados los casos por delitos contra el medio ambiente.

Para evitarlo, consideran necesario ajustar a la realidad los requisitos exigidos, suavizando los supuestos de incumplimiento o bien recalculando los caudales ecológicos a través de un chequeo previo que adapte realmente los recursos a las diferentes demandas y en el que intervengan los servicios de explotación de las diferentes Confederaciones Hidrográficas.

Según Fenacore, en España las reservas de agua se fijan mediante criterios políticos en lugar de técnicos por ceder a  las presiones e intereses localistas de las autonomías, lo que ha llevado a otorgar concesiones por encima de los recursos disponibles, generando conflictos territoriales por el agua. Por esta razón, el Real Decreto debe contemplar que el reparto no sólo se realice teniendo en cuenta la disponibilidad de recursos, sino evitando que haya discriminación entre usuarios.

De esta forma, los regantes quieren dejar claro que en ningún caso están en contra de los caudales ecológicos –de hecho, colaboran activamente en las Comisiones de Desembalses para poder atender estas demandas ambientales- pero consideran que éstos deben fijarse sin perjudicar a unos usuarios en detrimento de otros, máxime cuando el regadío es el garante del abastecimiento de los alimentos básicos.

En opinión de Andrés Del Campo, “ser tan extremistas nos va a llevar a convertirnos en los mayores incumplidores de Europa, llenando los juzgados de delitos ecológicos relacionados con las cuencas. Un río no es un grifo, se controla con mucha más dificultad porque hay muchas variables a tener en cuenta, entre ellas el uso ilegal del agua. El fundamentalismo ecologista conduce al incumplimiento, pero todavía estamos a tiempo de solucionarlo y confío en que así sea para que el texto definitivo de este Real Decreto sea justo con todas las demandas”.