Los planes de cuenca amenazan la tregua de la guerra del agua

Algo tiene el agua cuando la bendicen, dice el refrán, y también, cuando es la protagonista de una y mil batallas. Los planes hidrológicos de cuenca que ha comenzado a tramitar el Gobierno central han reabierto las heridas entre territorios. Los regantes del Júcar miran con la misma proporción de recelo que deseo la última declaración de apoyo que hizo el Consell al Sindicato de Regantes del Tajo- Segura.

image_content_medium_1022657_20130929210933

El Gobierno valenciano decidió suscribir punto por punto las alegaciones realizadas al plan de cuenca del Tajo. El aspecto clave de las mismas es el rechazo a que se establezca una reserva en los embalses de cabecera de 400 hectómetros cúbicos, una cantidad con la que sería imposible ejecutar los trasvases con la misma frecuencia que hasta el momento. Supone pues, un claro rechazo a la propuesta auspiciada por la presidenta de Castilla- La Mancha, María Dolores de Cospedal, también secretaria general del Partido Popular.

Sin embargo, los regantes del Júcar llevan su particular pelea con los manchegos a cuenta del acuífero de la Mancha Oriental. Como ya ha publicado este diario, la nueva planificación permitirá que se siga sobreexplotando el acuífero e incluso se da prioridad a la construcción de infraestructuras usadas por los regantes manchegos frente a la modernización de regadíos.

En resumen, entienden que Castilla-La Mancha les ha ganado la partida en el plan y que se arrogan más privilegios de los conseguidos hasta el momento. Por ello, creen que la Generalitat debería actuar como ha hecho con las alegaciones al plan del Tajo y apoyar las que ellos preparan. Sin embargo, no las tienen todas consigo. El portavoz de la Unión Sindical de Usuarios del Júcar (USUJ), José Pascual Fortea, teme que la presión de los usuarios de Alicante les deje solos ante el Ministerio de Medio Ambiente.

Leer más en La Razón