Los peces actúan de centinelas de la calidad de agua

Una investigación realizada por la Universidad Politécnica de Madrid y el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria concluye que la calidad de las aguas que alimentan las piscifactorías puede monitorizarse mediante el análisis de sus peces, lo que sirve como herramienta para detectar la contaminación de ríos y masas de agua.

 

Los-peces-actuan-de-centinelas-de-la-calidad-de-agua_image_380 (1)En el proyecto se han monitorizado dos piscifactorías continentales a lo largo de tres años, y para evidenciar la exposición a cantidades traza de contaminantes se han utilizado tres aproximaciones diferentes./INTEF

En el marco de un proyecto de investigación realizado por el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) y la ETSI Montes de la Universidad Politécnica de Madrid se ha estudiado la posibilidad de utilizar piscifactorías en funcionamiento para detectar la calidad de las aguas de nuestros ríos.

“Hay pequeñas contaminaciones, que sin afectar a la calidad del producto, pueden originar reacciones fisiológicas en los peces y el análisis de dichos cambios puede ser un buen indicador de la calidad del agua”, apuntan los científicos.

La monitorización de la calidad de agua supone hoy un día todo un reto, particularmente a la hora de cumplir con las exigencias correspondientes a la aplicación de la Directiva Marco del Agua de la Unión Europea. Realizar análisis químicos de manera continuada es complejo y costoso, y aporta información sobre la presencia de una serie limitada de compuestos químicos, obviándose la posible influencia de aquellos que no se incluyen en los análisis, o bien el efecto de toda la multitud de compuestos que aparecen en concentraciones que no llegan a detectarse por los métodos analíticos tradicionales.

“Para salvar estos problemas se está recurriendo de manera general a la utilización de bioindicadores, que son testigos del estado de las aguas, y que es precisamente lo que se ha llevado a la práctica en esta investigación”, añaden.

En el proyecto se han monitorizado dos piscifactorías continentales a lo largo de tres años, y para evidenciar la exposición a cantidades traza de contaminantes se han utilizado tres aproximaciones diferentes. Por un lado se han muestreado regularmente los peces de las piscifactorías y se ha analizado la inducción de procesos de detoxificación (concretamente la actividad enzimática EROD) que se activan por la presencia de contaminantes.

Efectivamente, estos procesos estaban inducidos en algunos meses del año. En estos muestreos también se tomaron sedimentos del canal de entrada de la piscifactoría, se obtuvieron extractos y se llevaron a cultivos de células de peces mantenidas in vitro. Según los investigadores, la inducción en estos cultivos celulares de los mismos procesos de detoxificación observados en los peces evidencia la presencia de contaminantes retenidos en los sedimentos.

Compuestos químicos en las piscifactorías

En una segunda aproximación los peces se trasladaron a la piscifactoría de la ETSI Montes con una calidad del agua muy buena. Se observó que al cabo de una semana estos procesos de detoxificación desaparecían en los peces lo que indicaba que, en las piscifactorías, estaban expuestos a sustancias químicas.

Finalmente se realizaron análisis químicos en los sedimentos de entrada a la piscifactoría. Sólo se encontraron niveles anormalmente altos de algunos compuestos químicos en algunos muestreos. Estos resultados no explican los procesos que se habían visto inducidos en los peces y evidencian, por lo tanto, que debe de haber sustancias en concentraciones indetectables que pueden causar los efectos observados.

“Por todo ello, las piscifactorías en funcionamiento pueden ser herramientas muy útiles para la detección de contaminaciones difusas, con niveles subletales, tan comunes en nuestros ríos y masas de agua”, concluyen los expertos.

SINC