Los pantanos de Cuevas y Benínar contienen 51 hectómetros cúbicos de agua, un 136% más que en abril de 2012

Los dos embalses de la provincia de Almería tienen unas reservas globales de 51,6 hectómetros cúbicos de agua, según las mediciones realizadas el pasado 30 de abril por la Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente. Este volumen supone casi 30 hectómetros cúbicos más que en la misma fecha del año pasado, es decir, un 136,6%.

Embalse de Beninar (Almería)

Embalse de Beninar (Almería)

El embalse que más agua contiene es el de Cuevas del Almanzora, con 32 hectómetros cúbicos, 21 más que hace un año (un 190% más). Este volumen, no obstante, es inferior al que tenía al principio del año hidrológico: el 1 de octubre contenía 48,5 hectómetros, por la aportación recibida tras la gota fría que sufrió la comarca a finales de septiembre. La reducción de las reservas se debe principalmente al agua aportada para riego (11,7 hectómetros cúbicos) y para abastecimiento (4,3). Pese a esta disminución del volumen embalsado, el delegado territorial de la Consejería, José Manuel Ortiz, destaca que “aunque no lloviera más en los próximos meses, el principal pantano de la provincia podría tener reservas suficientes para garantizar el abastecimiento humano y agua de regadío hasta finales de 2013”. Pero eso sí, el delegado territorial hace un llamamiento a todos los usuarios del agua del embalse y pide que se haga un uso responsable de estos recursos hídricos. Asimismo, ha mostrado su confianza en que a la mayor brevedad posible se reanude el suministro de agua desalada a la comarca, “de manera que esta fuente permita una mayor garantía de este recurso tan valioso para la comarca”.

El delegado resalta asimismo la importancia que ha tenido el pantano en estos meses, “ya que gracias al agua recibida a finales de septiembre, se ha podido mantener el abastecimiento a la población y el suministro a los regadíos, aportación que no hubiera sido posible, puesto que las inundaciones interrumpieron la aportación de agua de las fuentes habituales de las que se surte la comarca: rompieron las tuberías de la desaladora de Carboneras a partir de Mojácar, provocaron graves daños en la desaladora del Bajo Almanzora, y rompieron de las tuberías que conducen al agua del acueducto Tajo–Segura y del trasvase del Negratín”.

Obras de reparación de las conducciones

Con el fin de reparar los desperfectos sufridos por las tuberías de los trasvases Tajo-Segura y Negratín-Almanzora, y garantizar así que el agua de los trasvases pueda llegar a la comarca el próximo año, la Consejería, una vez que las comunidades de regantes aporten los terrenos necesarios, iniciará en las próximas semanas obras para reponer las conducciones que fueron gravemente dañadas. El presupuesto de estas actuaciones es de 18 millones de euros y consistirán en la sustitución de las tres conducciones afectadas por una de mayor tamaño (1.600 milímetros) que permitirá llevar el agua necesaria para abastecimiento, riego y los sobrantes del trasvase para su uso posterior. En total, se instalarán 18,6 kilómetros de tuberías entre la Rambla de El Saltador –punto de confluencia de los trasvases- hasta el pie de la presa de Cuevas del Almanzora. Esta conducción tendrá la capacidad necesaria para transportar la cantidad de agua que requieren tanto la Estación de Tratamiento de Agua potable del Bajo Almanzora como las comunidades de regantes agrupadas en la Junta Central de Usuarios del Valle del Almanzora.

Embalse de Benínar

El embalse de Benínar tiene unas reservas de 19,6 hectómetros cúbicos, casi 11 hectómetros más que el 30 de abril del año pasado (un 82% más), y eso a pesar de que desde el inicio del año hidrológico ha aportado 12 hectómetros cúbicos de agua para el riego de una importante zona de invernaderos del sector VI, del Campo de Dalías. El delegado territorial de la Consejería recuerda que el agua embalsada en Benínar está contribuyendo, tanto a la recuperación de los acuíferos del Campo de Dalías, como a mejorar la sostenibilidad económica y ambiental de la mayor zona agrícola de la provincia, y gracias a esta aportación hídrica los agricultores obtienen un agua cuyo coste es sustancialmente inferior al de los recursos subterráneos, cuyo precio se incrementa por los costes de extracción y distribución”.

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