“Los desembalses han evitado auténticos desastres en la cuenca del Guadalquivir”

“Los desembalses ordenados han evitado auténticos desastres en la cuenca”. El presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), Manuel Romero, ha defendido la política de desembalses realizada por su departamento para evitar inundaciones “mucho mayores” que las registradas en los últimos días. Solo en lo que va de mes, los pantanos de la cuenca han recogido 1.660 hectómetros cúbicos de agua, de los que han desembalsado 890. “No quiero ni imaginar lo que hubiera podido suceder si esa cantidad de agua hubiera llegado a los cauces de los ríos sin la amortiguación de los embalses”, admite Romero, tras recalcar que el volumen de precipitaciones de las últimas semanas ha sido “histórico”.

 

 

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Para ejemplarizar la importancia de los desembalses, desde la Confederación se ha aludido a la pedanía de Mogón, en Villacarrillo (Jaén), en la cabecera de la cuenca, donde una decena de familias permanecen desalojadas. Según el director técnico de la CHG, Juan Saura, esta población hubiera quedado arrasada si el embalse del Tranco —por primera vez lleno en 40 años— hubiera desaguado 200 metros cúbicos por segundo, el caudal aconsejable para garantizar un margen de seguridad, y no los algo más de 60 metros cúbicos por segundo que se han aliviado.

Aunque ha habido vecinos que han censurado la tardanza de la Confederación en realizar los desembalses, Romero ha negado la mayor. En su opinión, se empezó a desaguar a mediados de marzo. A principios de este mes, los embalses de la cuenca estaban al 86% de su capacidad, pero en apenas quince días se han llenado casi al completo. “Nunca la cuenca ha tenido tanta agua embalsada”, subraya Romero. Ahora, los embalses están al 93,5% de media, aunque en la cabecera la mayoría rozan el 100%.

Las lluvias de la última quincena han dado un vuelco a la situación hidrológica de la principal cuenca andaluza. Desde el 1 de octubre —fecha de inicio del año hidrológico— se han recogido 610 litros por metro cuadrado cuando la media histórica está en 581. Pero es que en el alto Guadalquivir, en las sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, se ha duplicado en cinco meses la media de todo un año al registrarse 1.300 litros por metro cuadrado y unos 1.285 en el embalse de Quiebrajano, en el entorno de la capital jiennense. El resultado es que hay agua para abastecimiento para tres años y para dos campañas de riego.

A pesar de que las lluvias han dado una tregua en las últimas horas, la Confederación va a continuar con los desembalses controlados. Además, se ha anunciado una inversión de 6,5 millones para la retirada de sedimentos sobre los cauces del dominio público hidráulico con vistas a evitar posibles inundaciones.

Con todo, desde la Confederación se quiere reabrir el debate sobre el impacto que las edificaciones alegales tienen en las inundaciones. “Se inunda lo que está en zona inundable; los embalses no inundan, los embalses protegen”, remarcó Juan Saura. Y el presidente de la Confederación aludió a la conveniencia de que estas construcciones vayan desapareciendo, puesto que “hay que dejar al río su sitio”.

En este sentido, Romero afirma que Écija (Sevilla) sufrirá inundaciones hasta que la Junta no acabe el encauzamiento subterráneo del arroyo Argamasilla, cuya paralización de las obras calificó como una “barbaridad”. Recuerda que la CHG invirtió 24 millones en construir un muro de contención del Genil, capaz de soportar un aumento del caudal de más de 10 metros.

El País