Los agricultores del Guadiana gastarán un 20% menos de agua esta campaña

Mientras empleados de la empresa pública Tragsa trabajan a contrarreloj arreglando caminos y acequias destrozadas por los desembalses, en otras zonas de la cuenca del Guadiana se viven atisbos de cierta normalidad. Eso se vislumbra en que la campaña de riego ya ha empezado. En la cuenca del Tajo, no. Aún es pronto allí para llenar las conducciones y las balsas.

Canal de Lobón, que riega unas 17.000 hectáreas en su zona de influencia.

Canal de Lobón, que riega unas 17.000 hectáreas en su zona de influencia.

En la del Guadiana, donde se asienta la mayoría de la superficie regable de la región, la campaña empieza con más retraso que la del seco año 2012, que tuvo que arrancar en marzo, y con menos necesidad de agua. Las perspectivas para este año según la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG) es que el consumo esté en el mínimo, que se cifra en unos 800 hectómetros cúbicos. La media suele estar en 1.000 y el tope, en 1.200. La bajada este año será por eso de un 20%.

«Se va a necesitar bastante menos agua, sobre todo si lo comparamos con el año pasado», resume Miguel Leal, presidente de la comunidad de regantes del canal de Orellana, la más grande de la región, tanto por el número de hectáreas que engloba -unas 50.000- como por los agricultores (5.000) que están en ella. José Martínez, director técnico de la CHG, confirma que las previsiones que maneja la institución van en una reducción apreciable del agua que se necesitará para producir tomates, arroz, maíz o fruta.

Las comunidades de regantes son agrupaciones de derecho público y a los que están en ella se les llama comuneros. Los de Mérida, Arroyo de San Serván y Calamonte han sido los primeros en llamar a la CHG para regar. Tras ellos, un goteo de nuevas solicitudes han caído en los despachos del organismo. Las altas temperaturas que se instalaron en el territorio extremeño en la segunda quincena de abril han aireado lo suficiente las tierras. La campaña dura hasta octubre.

Áreas y destrozos

La cuenca del Guadiana en su tránsito regional se divide en cinco grandes zonas regables: Orellana, Zújar, Centro, Montijo y Lobón. Aparte de las respectivas comunidades de regantes de esas áreas, que suponen unas 130.000 hectáreas, la CHG permite el uso del agua para otras 20.000 hectáreas. Son para particulares que cuentan con concesiones por parte de la Administración.

Con independencia de la titularidad de las hectáreas lo cierto es que en mayor o menor medida, en todas perduran aún los efectos de las inundaciones de principios de mes. Sin embargo, el responsable de la CHG aventura que esta campaña de riego «no se va a ver condicionada en exceso porque el problema mayor son los caminos rurales, no las acequias, aunque también haya algunas afectadas. Afortunadamente se han producido acometidas en las inundaciones que no van a entorpecer demasiado el suministro de agua a las comunidades».

Además, Martínez entiende que a medida que han pasado las jornadas tras los episodios de desembalses e inundaciones, «la verdad es no hay tanta parcela afectada seriamente como podíamos intuir». Según datos provisionales de la Consejería de Agricultura, son 17.089 las hectáreas que han sido inundadas, de ellas 10.689 de tierras arables y otras 4.000 de pastos e improductivas. De las productivas, 1.200 son de frutales. Agricultura no ha ofrecido datos de canales, tuberías y acequias afectadas.

Leal discrepa de la apreciación de Martínez sobre el perjuicio para la campaña de riego. «Daños hay muchos en todos sitios y, desde luego, si ahora mismo se tuviera que iniciar la campaña de riego de forma general, no podríamos meter el agua. Aparte de caminos desaparecidos, hay muchas acequias destrozadas y canales inutilizados».

Los regantes de Orellana plantean empezar a coger agua el 6 de mayo, dentro de ocho días. «Esperamos poder comenzar. Los trabajos de urgente reparación van a toda prisa pero es que hay mucho que arreglar». La superficie de regadío de los comuneros de Orellana supone una cuarta parte del total de Extremadura.

La CHG calcula que para esta campaña los canales van a poder seguir llevando hasta 35 metros cúbicos por segundo «o más si hace falta, aunque no lo parece», agrega Martínez. Por las Vegas del Guadiana hay una tupida y kilométrica red de canales y tuberías «que se conserva en buen estado». La más extensa, de nuevo, la de Orellana, unos 130 kilómetros de canal. La del Zújar, unos 80 y la de Montijo, 60.

De otro lado, el director técnico de la CHG avanza que se pueden desembalsar hasta 100 metros cúbicos por segundo del pantano de Alange al río Matachel. Se ha decidido esa medida para bajar la lámina de agua que ha hecho que la cola de la presa alangeña sea mucho mayor, corte caminos rurales y se deban dar rodeos de hasta 35 kilómetros para llegar a las fincas.

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