Las fuertes lluvias provocan un nuevo vertido al río Miño

La precipitaciones intensas de estos días han vuelto tener repercusión directa en la contaminación del río Miño a su paso por la ciudad. La lluvia, en este caso, por muy paradójico que parezca, no es sinónimo de limpieza sino de suciedad. El colector situado frente al pabellón de Os Remedios, en la margen derecha del río, fue ayer un foco de continuos vertidos al cauce.

 

resizeEl colector situado frente al pabellón de Os Remedios, en la margen derecha del río, fue ayer un foco de continuos vertidos al cauce. Bolsas plásticas, papeles, colillas se acumulaban entre la maleza de la orilla, mientras que las aguas residuales sin depurar tiñeron de gris las que iban río abajo. La turbidez era visible desde distintos puntos de esa margen ribereña.

Según pudo saber este diario a través del fuentes del Concello de Ourense, las aguas residuales vertidas son para aliviar los sumideros de la ciudad, dadas las abundantes precipitaciones caídas desde el viernes, un procedimiento que califican de ‘normal’ y que cuenta con autorización administrativa para así evitar que se colapse la red urbana de saneamiento.

Por su parte, la Confederación Hidrográfica Miño-Sil aseguró en la tarde de ayer que enviaría a uno de sus técnicos a tomar fotografías y recoger muestras para saber si el vertido se adecuaba a los parámetros permitidos desde el punto de visto medio ambiental y ecológico.

A este respecto, la Confederación Hidrográfica tiene en el punto de mira a ríos como el Barbaña y el tramo urbano del Miño a su paso por la ciudad de Ourense, porque no están todo lo saneados que sería deseablea.

De hecho, según apuntó en alguna ocasión el presidente del organismo, Francisco Marín, aún es preciso seguir avanzando en la eliminación de puntos de vertidos a los ríos a través de la colaboración entre distintas administraciones para que no reaparezca ninguno.

La solución, según estima la confederación, pasa por poner en marcha determinadas instalaciones, como los bombeos de aguas residuales.

La Región