La subida energética lleva a los regantes a pagar hoy 311 millones anuales más de luz que hace seis años

Desde que se suprimieran las tarifas especiales en el año 2008, la factura de la luz para el regadío se ha encarecido con la excusa del déficit de tarifa en una media superior al 80%, con un incremento de los costes fijos -los regulados- superior al 1.000%. De esta forma, los regantes han pasado de pagar cerca de 389 millones de euros anuales en electricidad a desembolsar 700 millones de euros, 311 millones más anuales que hace seis años. Sólo la reforma energética del pasado verano ha supuesto un sobrecoste para el regadío español de más de 100 millones de euros, según datos de la Federación Nacional de Regantes (FENACORE). 

 

imageAndrés del Campo, presidente de Fenacore

 

De esta forma, en un encuentro con los medios para cuantificar el impacto del tarifazo en el regadío, el presidente de Fenacore, Andrés del Campo, recordó que las decisiones adoptadas por la Administración en materia energética en estos últimos seis años están poniendo a la actividad del regadío contra las cuerdas, hasta el punto de que la subida escalonada de la electricidad está condenando a la desaparición a la que hoy por hoy es la única garante de los alimentos básicos.

Llegados a este punto, y teniendo en cuenta que las reivindicaciones y negociaciones que viene haciendo el sector desde 2008 no han encontrado respuesta por parte del Ejecutivo, el regadío vuelve a unir fuerzas para solicitar la puesta en marcha de un paquete de medidas que permita conseguir un escenario tarifario justo y más competitivo. Para ello, más de 50.000 regantes de toda España se manifestarán simultáneamente en Badajoz, Sevilla, Valencia, Valladolid y Zaragoza ante sus respectivas delegaciones de Gobierno el próximo día 26 de febrero, coincidiendo prácticamente con el inicio de la campaña de riego que arrancará en marzo.

Dentro de estas reivindicaciones, vuelve a cobrar fuerza la aplicación de un IVA reducido en el suministro eléctrico para regadíos, dado que ya existen antecedentes similares en países de nuestro entorno como es el caso de Italia, donde curiosamente las negociaciones de su Gobierno con la Comisión Europea han conseguido dar luz verde a esta medida, mientras que la Administración española parece moverse por motivos más recaudatorios que de interés general.

 

FALTA DE VOLUNTAD POLÍTICA

Ahora mismo los regantes están obligados a pagar por unos costes de peajes de acceso durante todo el año, a pesar de que únicamente los utilizan en primavera y verano, ajustándose a las necesidades de los cultivos. Este servicio, que es el que más se ha incrementado desde la desaparición de las tarifas especiales para reducir el déficit tarifario, permite al Gobierno asegurarse el cobro de unos ingresos fijos que de otro modo podrían perderse, al reducirse los consumos actuales sobre los previstos antes de la crisis.

En este sentido, los regantes advierten que no están pidiendo un trato de favor, sino algo tan lógico como es pagar de acuerdo a su régimen de uso estacional, ya que carece de sentido que con la excusa del déficit de tarifa sean los usuarios los que paguen de su bolsillo los errores de la política energética de estos últimos años, mientras las compañías eléctricas siguen registrando beneficios.

Por esta razón, los regantes de toda España reivindicarán también el próximo 26 de febrero bajo el lema “El regadío agoniza. No al tarifazo eléctrico” pagar únicamente por la potencia realmente utilizada en lugar de la contratada para evitar un gasto innecesario fuera de los meses de riego. En su defecto, piden que nuestra legislación permita realizar más de un contrato al año con las compañías eléctricas o bien, despenalice los contratos de temporada.

Con el fin de avanzar en la modernización de regadíos y minimizar los costes energéticos derivados de este proceso, exigirán la articulación de la normativa marco adecuada para facilitar la producción de energía distribuida cerca de los centros de consumo, eliminado las trabas administrativas actuales.

Los regantes recuerdan que el proceso de modernización de más de un millón de hectáreas acometido a principios de la pasada década supuso la sustitución de los sistemas de gravedad –de consumo eléctrico despreciable- por sistemas de presión, caracterizados por su mayor ahorro de agua pero también mayor demanda energética. Concretamente, el riego de superficie (sin modernizar) se ha reducido a la mitad, pasando de representar el 59% del regadío español en el año 2002 al 28,3% en 2013. Por el contrario, el riego localizado (modernizado) se ha multiplicado casi por cuatro al pasar del 17% al 48,2% en idéntico periodo.

Fenacore explica que dado que los proyectos de modernización se calcularon de acuerdo a unos costes energéticos que posteriormente se han disparado, muchas zonas regables modernizadas resultan a día de hoy inviables económicamente. Tanto es así que las nuevas tarifas están provocando ya el cambio hacia otros cultivos de secano de menor consumo de agua y energía, con el fin de garantizar la subsistencia de las explotaciones. En la actualidad, la energía representa el 40% de los costes totales del agua de riego.

 

ANDALUCÍA Y LAS DOS CASTILLAS, LAS MÁS AFECTADAS POR EL TARIFAZO.

De hecho, en un análisis por comunidades, las más afectadas por el tarifazo son, por este orden, Andalucía, Castilla-La Mancha y Castilla y León, donde cuentan precisamente con mayor superficie de zona regable modernizada. De esta forma, sólo tras la entrada en vigor de la reforma energética del pasado mes de julio, Andalucía está haciendo frente a un sobrecoste de unos 37 millones de euros anuales en su factura eléctrica, seguida de Castilla-La Mancha, con 20,8 millones de euros.

En tercer lugar, se sitúa Castilla y León que, con el 60% de superficie regada por aspersión –el sistema de mayor demanda energética-, debe afrontar un gasto extra en electricidad de 19,3 millones de euros. Asimismo, y aunque se ve perjudicada en menor medida, las comunidad de Aragón, con casi la mitad de su superficie modernizada, se sitúa en el cuarto lugar, al tener que hacer frente a una subida anual de más de 11,3 millones de euros en sus factura eléctrica.

Por el contrario, las comunidades que están experimentando un menor impacto por el encarecimiento las tarifas coinciden precisamente con aquellas zonas de mayor pluviometría como son Asturias (8.738 euros anuales) y Cantabria (38.675 euros) donde, a pesar de que los sistemas de riego por aspersión están muy extendidos, la superficie regada es prácticamente insignificante en comparación con zonas del interior o del sur de España.

 

FENACORE