La sombra de la guerra del agua

El agua genera vida, prosperidad y dinero, de ahí que exista un sentimiento de propiedad en función del territorio que llega a tener carácter identitario. Por eso no extraña que provoque recelos y enfrentamientos como los enmarcados en la llamada Guerra del Agua, un conflicto que parecía superado, sobre todo tras la derogación del trasvase del Ebro en 2004, pero que amenaza con resurgir en el ámbito valenciano coincidiendo con el impulso o aprobación de los planes de cuenca de los ríos españoles, la normativa que determina la gestión hídrica y que depende exclusivamente de la Administración General del Estado.

 

sombraguerra--647x231Vista aérea del tramo final del río Júcar / ACUAMED

 

Ayer mismo diferentes colectivos de la Ribera, en Valencia, anunciaron movilizaciones tras la aprobación del que se refiere a la demarcación del Júcar al considerarse perjudicados por el desbloqueo del Júcar-Vinalopó y la falta de soluciones para la Albufera, también incluida en el ámbito del plan. Aunque seguro que no serán comparables con las multitudinarias manifestaciones de la campaña ‘Agua para Todos’ para apoyar la llegada de agua del Ebro–se habló de hasta 600.000 personas en la de Valencia, incluyendo miles de raciones gratuitas de paella– habrá que ver cómo evolucionan los acontecimientos en los próximos meses a medida que se concreten las soluciones previstas para poner en valor la conducción hacia el Vinalopó, que aunque no funciona se terminó hace un par de años.

El trasvase ‘valenciano’ tampoco ha estado exento de polémica en los años anteriores, sobre todo a raíz del cambio de la toma, cuando el debate sobre el la calidad del agua se movió por terrenos pantanosos hasta enfangarse. Algunos en Alicante decían en voz alta que los regantes del Júcar querían enviar caudales casi fecales desde Cullera. Y otros, desde Valencia, clamaban contra el supuesto negocio del agua que iban a montar sus ‘colegas’ aprovechando la llegada de los mismos. No ayudó en este caso el intento de impulsar una embotelladora en Villena para vender un volumen, en realidad mínimo, extraído de los acuíferos.

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