La sequía de agua: ¿prevenir o curar?

Los planes de emergencia españoles contra la sequía se consideran buena práctica internacional, pero en realidad son respuestas de emergencia, reactivas, en lugar de enfoques proactivos

Una sequía, en su dimensión meteorológica, es un descenso temporal significativo de la disponibilidad promedio de agua; en su dimensión hidrológica, se traduce en un déficit de agua para determinados usos consuntivos y no consuntivos. Desde la perspectiva de su gestión, sin embargo, una sequía no lo es hasta que no se declara.

Un decreto de mayo de 2015 declaró la situación de sequía en las cuencas de los ríos Júcar y Segura y ya se ha tramitado la prórroga hasta septiembre de 2018. El pasado 29 de junio se aprobó la declaración de situación de sequía igualmente en la parte española del Duero (la sequía afecta al 98% del territorio portugués, pues no entiende de fronteras). En ambos casos, se aprobaron medidas de emergencia (tramitadas como proyecto de ley por vía de urgencia) para paliar los efectos de la sequía.

De cara a minimizar esos impactos, desde 2007 se aprobaron los llamados planes especiales de sequía en las diferentes confederaciones hidrográficas. En ellos se establecen medidas para garantizar la disponibilidad de agua para la población, evitar efectos permanentes sobre los caudales ecológicos y mitigar impactos negativos en las actividades económicas siguiendo la jerarquía de usos establecida en la ley. Para ello, se definen mecanismos para la previsión y detección de sequías, y se fijan umbrales para establecer fases de gravedad progresiva, todo ello garantizando la transparencia y la participación pública.

Sobre el papel, uno diría que estamos preparados para resistir una sequía como la actual. La reserva hidráulica española está al 52,5% de su capacidad total. Los embalses almacenan actualmente menos de 30.000 hm3, habiendo disminuido en la última semana casi un 1%. En la misma fecha del pasado año (y en promedio en los últimos 10 años), almacenaban casi 40.000 hm3.

Leer artículo completo en El Confidencial