La recuperación de una laguna, la resurrección de un pueblo

Los habitantes de la comarca del Pla d’Urgell, en Lérida, han recuperado un espacio natural que era signo de identidad de la zona y lugar de esparcimiento y recreo, pero también han comprobado cómo en torno a ese paisaje ha surgido una nueva actividad económica (restaurantes, hoteles o empresas de servicios relacionadas con el turismo de naturaleza) que atrae a miles de personas cada año.

 

th_73d9f63cbf68d5d7391d41bb4dcbecbf_ESTANQUE-DE-IVARS-I-VILA-SANA-1Laguna del Pla d’Urgel / Raúl Casado (EFE).

 

Pero además, la restauración de la laguna ha propiciado una espectacular recuperación de la biodiversidad y una recolonización natural del lugar (se han censado hasta 240 especies de aves) que han motivado que el sitio sea etiquetado como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) dentro de la red europea Natura 2000.

El alcalde de Vila-sana, Joan Sangrá, está convencido de que la recuperación ha dinamizado la vida de la localidad, y tras constatar la apertura de bares, restaurantes y casas rurales, asegura que “la gente está contenta; hasta el ambiente del pueblo ha cambiado”.

En declaraciones a EFEverde, Sagrá ha subrayado que los recursos naturales se han convertido en el motor de desarrollo que complementan el sector agrícola, lo que a su juicio ha motivado que la juventud “se vuelve a quedar en casa” estimulada por las nuevas iniciativas que están surgiendo relacionadas con el turismo de naturaleza y rural.

Amparada en muchos casos por las leyes, la desecación de lagunas, marismas y terrenos pantanosos fue una práctica muy habitual -incluso subvencionada- durante el siglo XX, y la del Estany de Ivars i Vila-sana la acometió una empresa que ejecutó (entre 1948 y 1951) un proyecto llamado “de saneamiento” y que vendió las tierras para la explotación agrícola en contra de la voluntad de los vecinos.

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